miércoles 30 de noviembre de 2011

Cosas de Familia

- Mamá, tenemos que hacer algo.
- ¿Y que quieres que hagamos?
- No sé, pero no puedes seguir así, te están matando.
- ¿Acaso crees que mis pechos no son suficientes para alimentar a mis hijos?
- No me vengas con gilipolleces. Y deja de hablar así, ya sabes que me pone nervioso tú retórica. Primero, tus pechos son enormes fuentes de vida y de alimento, pero no son infinitos. Segundo, eso da igual, la mayor parte de tus hijos ya somos mayorcitos y no necesitamos de tus pechos para comer. Tercero, el problema no son ni tus pechos, ni tus hijos. Es decir, tus hijos, hijos.
- ¿Y cual crees, hijo mío, que es el problema?
- El problema es que te están matando y no haces nada. En realidad el problema eres tu. Tienes que cambiar mamá. Tienes que cambiar o morirás. Y eso nos matará a todos.
- Sí, de pena, no te jode.
- ¡Mamá!
- ¿Que pasa? ¿No decías que te molestaba mi manera de hablar?
- Si, pero no hace falta ser tan vulgar. Piensa en quién eres.
- Mira, hijo. Sé perfectamente quién soy. El que parece haberlo olvidado al venir a molestarme con fruslerías eres tú. ¿Supongo que no querrás que mi furia caiga sobre tí?
- No, quiero que tú furia caiga sobre todos, quiero que despiertes, que reacciones, que te desprendas de esos parásitos que te están robando la vida. Y no son fruslerías. Mírate, casi no puedes moverte, tus manos están retorcidas y anquilosadas, tu porte, fuerza y esplendor ha desaparecido, ya casi no tienes pelo, y los pocos cabellos que conservas son finos, frágiles, tú piel está mancillada, no comes lo suficiente, estás todo el día aquí metida, mirando a la pared, te salvaste del cáncer que comía tú cuerpo por los pelos. Pero sigue ahí, ahora tienes un derrame en la cabeza, tus defensas han caído...., no sé, ¿Fruslerías? ¿Que será lo próximo?
- Sí, no tengo la fuerza que tenía, pero todavía, con sólo mover uno de mis dedos soy capaz de mataros a todos, y recuerda, que aunque no te guste, los parásitos de los que hablas, son tus hermanos.
- ¿Mis hermanos? ¿Mis hermanos? AAAAAAAAAArrrrrgggg!!!!!, Debes de estar de broma.
- Jajajaja, ¿No son suficientemente buenos para tí?
- Simplemente no somos iguales. Tú has alumbrado a muchos, pero esos no son mis hermanos. Soy muy superior mamá, lo sabes. Sabes perfectamente que tanto ellos, todo el mundo de hecho, incluso tú, estáis en mis manos.
- Bueno,eso último es discutible.
- No hay discusiones mamá, no me hagas hacer cosas que en realidad no quiero hacer. Sabes que te quiero.
- ¿Como te atreves?
- ¿Que como me atrevo? ¿Recuerdas cuando el cabrón de padre cogió a mis hermanos y los encerró? ¿Recuerdas como te dolió aquello? ¿Quién fué el único que tuvo coraje para cortarle los huevos a ése cabrón? Y, la verdad madre, no sé como tienes tanto aguante con éstos desgraciados. ¿Acaso el dolor que te están infringiendo no es infinitamente mayor que el que te procuró padre?
- Sí, pero recuerda que tanto ellos, como al que tú llamas padre, todos, ellos, vosotros, tú, todos soís mis hijos. ¿Como quieres que mate a mis hijos?
- Tus hijos o no, lo cual desde mi punto de vista es por lo menos discutible, el caso es que si no te deshaces de estos subnormales, el resto de los tuyos perecerá contigo.
- Jajajajaja. Hijo mío, yo jamás desapareceré, sólo cambiaré. Y si unos hijos míos mueren por las acciones de otros, no es mi problema, es vuestro. Yo puedo tener más, infinitos hijos para sustituir a los que desaparecieron.
- Te equivocas madre. Éstos "hijos" tuyos secarán tu simiente. ¿Tendré que tomar cartas en el asunto?
- Haz lo que debas Cronos, haz lo que debas.
- ¿No desatarás tú furia contra ellos?
- No.
- Adios madre.
- Adios hijo.

"Tengo que encontrar a Hiperión, a Tea, Rea y los demás. No, mejor, tengo que encontrar a Ponto, sí, Ponto sabrá qué hacer. Al fin y al cabo Ponto y los suyos son los que peor llevan toda ésta mierda y son los más poderosos después de madre."