martes 17 de noviembre de 2009

5






Empecé a tomar conciencia poco a poco, como en el pesado despertar de un sueño inducido por barbitúricos.
Mientras lo hacía venían retazos de imágenes a mi cabeza. La cara de un hombre sobre mí preguntándome cosas. Unas escaleras, el interior de una ambulancia, fluroscentes sobre mi cabeza pasando como rayas de autopista.
Al mismo tiempo tenía una certeza de que antes de todo eso había pasado algo. Era la misma sensación de cuando te despiertas por la mañana tras haber tenido un sueño pero éste no acaba de venir a tu cabeza. Sabes que ha sido un sueño vívido y real tan real que casi lo podías tocar, pero justo cuando empiezas a hacer esfuerzos por recordar los detalles, todo desaparece de tu mente y por más que te esfuerces no eres capaz de recuperarlo.
Poco empecé a sentir mi cuerpo, la realidad tangible de que estaba. No de que estaba en este sitio o en otro, o de que tenía frío o calor, simplemente eso, que estaba. Los parpados me pesaban y lo ojos me dolían. Los empecé abrir, lentamente. Era como abrir una puerta enorme de una sala oscura que da directamente a la luz cegadora del desierto, me sentía como una momia abriendo las puertas de mi pirámide. Una estrecha línea de luz se hizo ante mí y poco a poco tras esa luz el otro lado empezó a dibujarse borroso.
Tal y como ya me estaba imaginando estaba en una habitación de hospital, era de día, todo era blanco e impoluto. No había cables, no había tubos, no había maquinas. Al otro lado de la ventana sólo veía el cielo y un trozo de bosque. Estaba en Son Dureta. Por lo menos es el único hospital de Palma que está rodeado de un bosque.
Una enfermera entró y leí la expresión de sorpresa de su cara antes de que saliera corriendo de la habitación. Al momento volvió acompañada de un médico.
- Buenos días.
- Intenté hablar, pero me sentía como si mi boca y mi garganta fuesen de piedra.
- Probablemente no puedas hablar, te voy a hacer unas cuantas preguntas y me contestas si o no con la cabeza. ¿De acuerdo?
Asentí.

- ¿Sabes como te llamas?
Este tío es gilipollas, claro que sé como me llamo. Asentí
- ¿Te llamas Daniel?
Asentí
- ¿Sabes dónde estas?
(Sí)
- ¿Sabes en que año estamos?
Vale, ahí es cuando me empiezo a asustar un poco. He visto demasiadas películas en las que el prota se despierta tras un coma y no tiene ni puta idea de que han pasado 5 meses, 5 años o 5 décadas como para quedarme tranquilo después de una pregunta así. Al tiempo que por gestos pido un boli para escribir y el médico le dice a la enfermera que vaya a buscarlo empiezo a estudiar mi alrededor para ver si puedo detectar de alguna manera el paso del tiempo. Por lo menos han pasado 6 o 7 meses desde lo del tubo de los cojones. ¡Ostias el tubo! Bueno, por partes, es verano por que el día está soleado y el aire acondicionado está regulado a 23 grados (Lo miro en la rueda que hay a la entrada de la habitación) y lo del tubito pasó en otoño. Me fijo en el reloj y las gafas del médico, pueden perfectamente ser complementos de mí época, por lo menos estaba casi seguro de que no habían pasado 10 años o más. A no ser que estuviésemos en un periodo de moda retro de comienzos del siglo XXI.
Llegó la enfermera con el boli. Inmediatamente empecé a escribir, pero muy despacio, me costaba enormemente mover la muñeca y sujetar el boli con los dedos. Me fijé en que estaba muy delgado, más de lo habitual. Me miré las manos, las manos es lo primero que envejece de una persona. Respiré aliviado, no parecían las manos de un viejo, seguían pareciendo las manos de un hombre de 35 años:
“Déjese de tonterías, cuénteme qué me ha pasado, cuanto tiempo llevo aquí, dónde están mis hijos, mi madre y tráigame un espejo. No me voy a derrumbar si son malas noticias y no voy a tener un shock mental ni nada parecido”

jueves 12 de noviembre de 2009

4






Estaba cansado, todo lleno de mierda, con el coche invadiendo una plaza que no era mía y delante de un pequeño montoncito de escombros con un cilindro de cobre completamente liso en la mano. Y me sentía vacío.
Metí los escombros dentro del hueco de la pared, puse la moto delante, el coche en su sitio, me guardé el cilindro en el bolsillo y subí a casa a ducharme y comer algo.
Al llegar dejé el cilindro en el mueble del salón, me desvestí y me metí en la ducha. No tenía hambre y mientras el agua y la espuma resbalaban por mi cuerpo decidí ponerle el tapón a la bañera y tumbarme en la calidez de un relajante baño.
Sólo escuchaba el ruido de la nevera, que de vez en cuando emitía algo así como un escurrir de líquido. No tenía ni puta idea de lo que era, pero sonaba como si alguien dejase un grifo un poco abierto durante unos segundos. Los vapores del baño mojaban mi cara que estaba llena de pequeñas gotitas que corrían por mis párpados y mis mejillas, y mis brazos y mis piernas flotaban suavemente, abandonados.
De pronto noté algo. Era algo que me di cuenta de que venía sintiendo desde que me metí en el baño, pero que hasta ahora no había sido consciente de ello. No se podía decir que fuese un sonido, ni un zumbido, era algo como una especie de vibración sorda. Al estar dentro del agua debía sentirlo con más claridad.
No provenía de ningún sitio en particular, simplemente estaba ahí. Me entró la curiosidad. Toqué las paredes de la bañera y no sentí nada, el suelo, tampoco.
Me levanté, me puse el albornoz y salí del baño. Un escalofrío por el cambio de temperatura recorrió mi espalda.
Toqué las paredes del pasillo, me acerqué a la caldera y toqué la nevera. Nada. Entré en el salón y miré el cilindro metálico. Lo cogí en la mano y sentí la vibración desde mi mano hasta el último de mis cabellos. No era fuerte, era tan débil que lo primero que llamaba la atención era precisamente eso ¿Cómo coño una sensación tan imperceptible al tacto era capaz de sentirse por todo el cuerpo? Es más ¿Cómo coño la había sentido desde el baño a cuatro metros de distancia y metido en la bañera?
Sin pensarlo, por un puro impulso, sin darle mayor importancia me dispuse a mirar a través del cilindro.

LUZ
APAGÓN, NEGRO, INCONSCIENCIA.

martes 10 de noviembre de 2009

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Abrí el asiento de la moto buscando el destornillador de las herramientas que llevo dentro, nada, estaba en casa, lo había subido para no sé que coño. En el coche no tenía herramientas de ningún tipo, ni a la vista había nada que pudiera utilizar como palanca ni nada parecido. Cerré el coche y salí literalmente corriendo hacía el ascensor para subir a casa. Me temblaban las manos al girar la llave de la puerta.
Herramientas, armario pasillo, caja, destornillador, si, martillo, mejor. Otra vez corriendo hacia el sótano.
Tenía los pantalones negros de arrástrarme por el suelo lleno de hollín del garaje, me sudaba la frente y una pequeña gotita de sudor pendía de la punta de mi nariz. No entendía el por qué de esta fiebre descubridora pero tampoco podía negarme a este impulso.
Con el destornillador a modo de cincel y dando golpes con el martillo conseguí agrandar un poco el agujero de la pared. Lo suficiente como para echar un vistazo dentro. Lo que veía era una recámara en la que había una caja de madera con incrustaciones y remaches de estilo medieval en metal dorado parduzco, gastado por el tiempo y sucio. La caja era de aproximadamente unos 30 cms de ancho, por 20 de fondo y apenas unos 10 de alto. Tenía una cerradura y ningún tipo de asa. Sacarla iba a ser difícil, entre otras cosas por que con ese tamaño tendría que picar bastante y el muro de hormigón estaba muy, muy duro. Mi improvisado cincel estaba completamente desgastado y eso que sólo acababa de empezar.
Tocaba cambiar de estrategia, eso lo podía hacer por que el ansia por descubrir que era lo que había al otro lado había sido en parte calmada. Me paré a reflexionar y pensé que a lo mejor era más fácil abrir la caja dentro de su prisión que intentar sacarla de la pared.
Apoyé el destornillador de canto sobre la ranura de la tapa de caja, di un fuerte golpe con el martillo y la tapa con un crujido seco, como de resorte se entreabrió. Nuevamente apoyé el destornillador sobre parte de la pieza de metal de la cerradura que había quedado al descubierto y le di otro golpe fuerte y seco. Terminó de saltar.
Ohhhhhh Dios!!!, ya casi lo tenía. Lo tiré todo a un lado y me apresuré a meter la mano dentro de la caja.
Había un forro de terciopelo. En medio, como si fuese una pluma en su estuche había un cilindro que al tacto parecía metálico. Era casi igual de largo que la caja y tendría unos 5 cm de grosor. Toqué el borde. Estaba hueco, era simplemente un pequeño tubo metálico y liso sin ningún relieve y sin ninguna inscripción.
Lo saqué de la caja y del hueco en la pared. ¡Menuda mierda! Lo que tenía en la mano era algo así como un trozo de tubería de cobre. Molaba más la caja que lo que había en su interior. ¿Por qué alguien se había tomado tantas molestias en esconder algo tan simple?

2





En seguida me dí cuenta de que no podría acceder a ese hueco en la pared sin mover la moto, por lo tanto sin mover primero el coche. Eran las 8 y un minuto, me lo recordaba la agradable voz del locutor de “Hoy empieza todo” desde la radio con su tono jocoso mañanero. Teniendo en cuenta de que empiezo a trabajar a las 8 de la mañana y de que en coche tardo aproximadamente unos 10 minutos en llegar al trabajo no tenía demasiado margen para andar perdiendo el tiempo. Lo dejaría para la vuelta.
En el trabajo todo fue como cada día. Un ir y venir de gente en busca de trabajo y de ayuda, un no parar de firmas y de documentación, un repasar con lupa las ofertas de trabajo de cualquier parte y un buscar una salida para un montón de gente a la que no conoces de nada pero con la que tienes que invertir las mismas energías como si buscases trabajo para ti mismo. Trabajo, trabajo, trabajo, la metafísica del trabajo, es como cuando una peli cuanta el rodaje de una peli, mi trabajo es el trabajo en sí, la búsqueda del santo grial de la cotización a la seguridad social, o en su defecto de la ayuda del estado.
Pero en un pequeño hueco en mi cabeza, que según iban pasando las horas se iba haciendo más y más grande hasta ocuparlo casi todo, había una imagen. Veía la parte de debajo de mi moto, oscuro, la pared, el hueco y a través de él, ese pequeño brillo metálico parduzco, como de latón, cobre o algo similar. Un brillo apagado, sucio y misterioso, pero un brillo que no me dejaba pensar en otra cosa.
Cuando salí del trabajo olvidé cualquier otra cuestión que no fuese ese brillo, olvidé el hambre, el cansancio y hasta me olvidé de todo cuanto me rodeaba. Conducía pero en piloto automático, no veía los coches, no veía la gente, ni los semáforos, o al menos de una manera consciente. Antes de que me pudiese dar cuenta estaba en la puerta del garaje buscando las lleves en mi bolsillo y descendiendo en primera por las estrechas rampas, sorteando las últimas columnas, los últimos metros que me separaban de la respuesta, ¿Qué coño era aquello tras el hueco en la pared?
Aparqué el coche en la plaza de al lado, que siempre estaba vacía, para tener sitio.
Moví la moto, sin desbloquearla siquiera, la moví arrastrando el caballete que rechinaba sobre el cemento del suelo dejando unas marcas blancuzcas.
En seguida me dí cuenta de que el hueco en la pared era muy estrecho, tan sólo podía meter unos cuantos dedos para tocar el objeto que había al otro lado, pero no podía sacarlo. Me agaché hasta pegar mi cara al suelo para saber si por lo menos podía ver qué es lo que era. Pero dentro todo estaba muy oscuro y era imposible distinguir que clase de objeto era. Sólo veía y tocaba una parte del objeto, y no tenía ni puta idea de qué coño era.
Tendría que traer luz y hasta posiblemente hacer más grande el hueco en la pared. Necesitaba herramientas, un destornillador, una linterna, lo que fuera. No me plantaba que hacer un destrozo en el parking fuera una mala idea. La curiosidad quemaba mi pecho como oleadas de fuego que subían hasta mi garganta, joder, hasta se me había secado la boca!!!

jueves 5 de noviembre de 2009

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La casa parecía un estercolero, más que un decente padre de familia allí podría vivir, por el desorden y la suciedad, un yonki, un freak, un matón de la mafia, un detective privado chungo y defenestrado como los de las pelis, o algo menos poético y que se acerca más a la realidad. Un individuo dejado, desordenado y que en un estado que rayaba continuamente la desidia y la depresión sólo se ponía las pilas para ordenar su casa y su vida en contadas ocasiones. Y éstas solían coincidir con las visitas de sus hijos. Era increíble la diferencia entre un Jueves de la semana que le tocaba a los niños y uno de la semana que no los tenía. Parecían casas distintas. Lo único que no cambiaba era la cama del perro, la disposición de los muebles y la montaña de ropa por doblar que se acumulaba en una mesita de su habitación. Algún día le metería mano y entonces se iba a cagar esa puta montaña de ropa.
Se levantó como pudo de la cama, se puso una camisa de cuadros sin planchar, un jersey amarillo mostaza que su ex le habría dicho que no pegaba ni con cola y unos vaqueros azul oscuro. Remataban el conjunto unos zapatos color crema, una barba de tres días y un terrible dolor de cabeza.
Desde que tenía la llave del ascensor que daba acceso a las plantas del garaje su vida era mucho más fácil. Ya no tenía que bajar hasta el bajo y luego salir a la calle, abrir dos puertas con llave y bajar unas escaleras. Le parecía casi un milagro el hecho de bajar directamente a la planta en la que estaba su coche, empujar una puerta y plantarse de cara él. Ni que decir tiene que este milagro era verdaderamente apreciado en toda su magnitud cuando volvía a casa con los niños, el carrito, las bolsas del cole, la compra y su maletín. No más escaleras oscuras y serpenteantes cargado y arrastrando o trasportando en volandas a sus pobres hijos.
Todo esto iba pensando cuando se acercaba a su viejo, arañado, y abollado coche. Tuvo que abrir el maletero para coger una chaqueta que se había dejado olvidada. Se fijó de paso en el tremendo bollo que le había hecho la semana pasada contra una columna del parking y no sintió nada. En otra época casi se hubiera echado a llorar. Mientras cerraba, una delicada operación, ya que tenía que mover un poco su moto (aparcada justo detrás, entre el coche y la pared) para no rozar el espejo de la misma, vio algo extraño. Detrás de su moto, en la pared, había un pequeño hueco. Y tras ese pequeño orificio creyó ver algo, un brillo tenue que le llamó brevemente la atención. Lo justo para agacharse para intentar verlo mejor. Dejo que sea él quién os cuente esta historia.

jueves 29 de octubre de 2009

+ Yonkis, Niños Mutantes

Y hoy estoy sembrado, bueno los de Yonkis. Tenéis que reconocer que impresionante canción, lo digáis en público o no, pero todos lo sabéis. Pero todavía más impresionante versión. Lo más de lo más sería que la cantasen a dúo con la peazo de voz de “ La más grande”.


Yonkis.

A ver, esto es de Yonkis. No es que no tenga ideas y me dedique a un corta y pega. Es que estaba esperando a que la batería del móvil se cargase para poder meterle una actualización por que se me ha jodido el menú de “perfiles” ( Me cago nuevamente en Sony Ericcson, joder es que no aprendo) y estaba haciendo tiempo visitando Yonkis. La verdad es que hace mucho tiempo que veía por internet y tan de seguido dos cosas tan alucinantes. La primera es graciosilla, nada más, pero guay.



Pero es que la segunda es la rediostia. Puede que también influya el que Pulp Fiction es mi peli favorita.

martes 27 de octubre de 2009

Raimundo Amador

A mí no me ha gustado nunca mucho eso del flamenco, jajaja, y eso que tengo sangre andaluza un cincuenta por ciento. Pero bueno, Raimundo y Pata Negra si que me han molado en tiempos, ahora ya no tanto y un amigo tiró un poco de mí para verle en Porreres, por cierto en el mismo sitio dónde fuí a ver a Extremoduro. Mira tú por dónde, aunque la noche era flamenca, se coló un grupo, la banda del jash, que hacían punk, y que eran los autores de un disco de versiones de los clash en Español que me alegró bastante la noche recordando viejos tiempos. Lo que terminó de alegrarmela fué la cantidad de tías buenas que había por donde miraras... entre lo de este concierto y una anecdota que me contó un amigo sobre un sitio de flamenquillo creo que me voy a hacer lolailo nada más que para ligar, jajaja. Bueno, os dejo un par de canciones de Raimundo.

video

martes 20 de octubre de 2009

Somos la mierda cantante y danzante del mundo.




Hace poco leía en una entrada de “Roncando en el Nostromo” que se habían cumplido 10 añitos de vida de la peli “El Club de la Lucha”, de la que creo, que, aunque fugazmente ya he hablado por aquí de ella. Aunque sea sólo para recomendarla. Estos días atrás un colega me ha regalado “1984”, si, si, ya sé que es casi pecado no haberlo leido antes. Pero sí que me leí “Rebelión en la Granja”, tengo un pase, no? Bueno recordando estas dos novelas, la película y otros muchos pensamientos que mi mente febril (estoy malo, malísimo, una tos seca y unos virus hijos de puta que no me dejan vivir) va creando casi a su voluntad he vuelto de comprarle comida a mi perro y me he puesto a escribir esta mierda.
A ver, lo primero es lo primero. Yo soy un hijoputa sin sentimientos, mi madre no hace más que recordarmelo día tras día. Y es verdad, pero no por lo que ella piensa, es que le estoy cogiendo asco, de verdad, pero por lo hecha polvo que esta la pobre. Es el mismo asco mezclado con pena que sientes cuando te cruzas por la calle con un perro medio moribundo y famélico, con la salvedad de que estamos hablando de mi madre, una mujer que ha luchado lo indecible por mí. Partiendo de la base de que estoy enfermo ( Por lo de mi madre no por el trancazo)que nadie se vaya a tomar muy en serio toda la sarta de tonterías que voy a decir a continuación.
En lo primero que he pensado al hacer la relación mental entre la peli y yo es en Hitler. Sí, un tipo bajito, acomplejado y con bigote que perseguía la raza aria, la exterminación de los judíos y que tuvo en jaque a medio mundo él solito. Los bajitos acomplejados en según que cirscunstancias podemos ser muy peligrosos.
Luego he pensado en una frase de la peli, “ Somos una generación criada por mujeres...” y en que la filosofía de la peli parte de que la base de todo es que estamos alienados, como en “1984” y todo eso y muchas cosas más camino del supermercado, con fiebre. Ni una puta sonrisa de nadie en todo el trayecto. No me refiero a que la gente me sonría a mí, sino en general. Todo caras serias o aburridas, miento, una dependienta le ha sonreido a una viejecita mientras le indicaba algo, pero creo que esa no vale.
Claro, lo primero que se te ocurre es a la mierda con todos y vas por la calle pensando en pegarle un tiro a todos en la puta cabeza cuando en realidad lo que estas pensando es en pegartelo tú. Menos mal que no vivo en USA.
Reflexionas. No, aparece otra vez la peli y el nazismo. Aunque lo que aparece en la peli es una filosofía completamente nihilista, no fascista, pero bueno, el nazismo y los fascismos bebieron de las fuentes del nihilismo, esta todo relacionado. No hay que cargarse a la gente, solo hay que cambiarles la vida, o destrozarsela si hace falta.
En la peli meten una serie de bombas en los edificios de las grandes compañías con el fin de hacerles perder los datos bancarios y financieros y colapsar así el capitalismo y en definitiva todo el mundo conocido hasta ahora.
Bien. Eso no es tan dificil, y no haría falta tanta parafernalia de bombas. Cualquier ingeniero de redes que esté medianamente metido en el mundillo te puede decir que si a unas cuantas miles de personas, las que controlan internet, se les mete en los cojones el resto del mundo está vendido, caput, finito. Eso o unos cuantos buenos hackers y sí, para no dejar cabos sueltos un par de bombas en según que servidores.
No hace falta una revolución entre camareros, gasolineros, limpiacristales, bomberos, policías, vendedores de seguros. No hace falta crear un vínculo especial metiendose de leches en sórdidos garages, no hace falta crear un pequeño ejercito, no hace falta convencer a miles de personas, no hace falta ser un genio, ni un místico, ni un loco...La próxima revolución, el gran cambio se gestará detrás de la pantalla de un ordenador y los que la llevaran a cabo ni siquiera se conocerán físicamente.

miércoles 14 de octubre de 2009

Mi hijo es un artista


Regalo de mi hijo Adrián que tiene 4 añitos por mi 35 cumpleaños. Casi lloro.

viernes 9 de octubre de 2009

Me cago en el amor.



Vivo presa de un amor autodestructivo. Debe de haber gente en todo el mundo que tiene este problema, lo que pasa que a lo largo de los siglos sólo han trascendido los casos de poetas, artistas y personajes históricos o conocidos por cualquier causa. Los que vivimos una vida anónima sólo martirizamos o asombramos a nuestros allegados y en mi caso a las poco más de 30 personas que visitan casi a diario el blog.
Los que habéis leído ciertas entradas en las que hablo de mi situación ya sabéis un poco de que va la cosa. Separación inesperada, incomprensión de la situación, odio, rabia, amor, locura…he pasado por todos los estadios y me han aconsejado desde amigos a psicólogos.
La estrategia está clara, hay que cortar todos los lazos y contactos posibles con el sujeto que provoca mis angustias a fin de poco a poco olvidarla y poder seguir tranquilamente con mi vida. Hay que hacerse a la idea de que todo ha terminado para construir a partir de ahí una nueva realidad. Lógica conductista pura, si quitamos de en medio el sujeto que provoca la reacción, la reacción terminara, tras atenuarse, por extinguirse. Como el perro de Paulov.
Poco a poco lo he ido consiguiendo. Poco a poco encontrármela para ir a recoger a los niños ha dejado de ser incómodo. Poco a poco pensar en lo que estaba haciendo y con quién ha dejado de ser un tormento. Poco a poco he podido hacer mi vida y olvidar fantasías de venganza, dejar de desear que le pasasen calamidades y de que la vida le demostrase lo equivocado de sus decisiones. Poco a poco he empezado a vivir tranquilo y la he ido apartando de mi pensamiento.
No he rehecho mi vida. Antes me esforzaba por encontrar a alguien o algo que la sustituyese, ahora me da igual. Al estar a gusto conmigo mismo no necesito esperar nada más, y tengo la tranquilidad de que lo que llegue llegará cuando tenga que llegar, ya no tengo prisa.
Sigo durmiendo mal, pero disfruto de cada momento del día, sobre todo con mis hijos. Ahora puedo decir plenamente que disfruto estando con mis hijos, ahora soy feliz en muchos aspectos de mi vida. Vivo contento, me despierto vital por las mañanas.
Pero de vez en cuando sigo teniendo un día tonto. Y me sorprendo a mí mismo pensando en marcar su número y decirle lo mucho que todavía la amo, que metafóricamente es lo mismo que coger un cuchillo para que me abra el pecho y haga lo que quiera con mi corazón, que es suyo y que no puedo evitarlo. Quiero llamarla y decirle que lo deje todo otra vez por mí, que si pudiera me la llevaría a la luna para cortejarla y hacerle la mujer más feliz del mundo, que si ella quisiera yo sería otra vez el hombre más feliz del mundo, que tuve dos hijos con ella y que volvería a tener otros dos, que me arrancaría los ojos para hacerle unos pendientes, que le perdono todo para simplemente pasar a ser su esclavo, que la amo y que no puedo vivir sin ella.
Esto es autodestructivo por que no lleva a nada. La decisión la tomó ella y es inapelable. Por lo menos para mí, o en los términos en lo que ella quiere jugar. Yo no podía seguir así.
Encima las mujeres tienen una especie de rechazo inconsciente a los sujetos que son capaces de humillarse sentimentalmente de esa manera.
De vez en cuando me acechan estos pensamientos. Menos más que cada vez es más de vez en cuando y cada vez se me pasa la tontería más rápidamente. Espero que dentro de muy poco ya no tenga ninguno de estos días tontos. Antes los días tontos venían sin previo aviso, ahora curiosamente suelen aparecer por la puerta de atrás, los días en los que he abusado del alcohol. Supongo que una vez recuperada la consciencia el cerebro tiende a hacer revisión y control de daños y análisis de cómo se ha llegado a esto. Entonces es cuando aparece el pasado y la felicidad perdida. A partir de ahí llega la locura de intentar recuperar a toda costa, incluso por encima de la propia supervivencia del sujeto y de su salud mental, el amor. Lo ahora inalcanzable y antes cotidiano. Entonces es cuando mataría por volver con ella. De verdad, no es una metáfora, en esos días, en ESTOS días llegaría a MATAR por recuperarla, con todas las letras y con todas las consecuencias. Es difícil de explicar, supongo que más de entender, pero es así.
Menos mal que es un camino sin salida y que como he dicho antes estos días se me pasan en cinco minutos y cada vez aparecen menos. No creo que tenga que matar a nadie por recuperarla, jajaja. Luego lo pienso, al cabo de un rato y no quiero recuperarla. Pero un instante de vez en cuando, como una estrella fugaz, lo daría todo por volver atrás en el tiempo, o por buscar cualquier solución, todo. Daría mi alma por una vida de felicidad junto a ella. Satanás ¿Estás ahí?
Esto se está convirtiendo en una crónica de cómo se va apagando la llama de un amor. Probablemente si lo lee algún psicólogo o estudiante de psicología le sirva para documentar algún ejercicio o algo, no sé. ¿Habrá una asignatura en la carrera que se ocupe del desamor? Debería de haberla.

miércoles 7 de octubre de 2009

Golf
















Dedicado a Seve Ballesteros, jajajajaa

lunes 5 de octubre de 2009

Mundo perfecto? jaja.

Esto no es un llamamiento,
Sólo es una reflexión.
En un mundo perfecto,
Todo el mundo tendría una segunda oportunidad.
Pero el mundo no es perfecto.
Y si a mí no me la han dado,
yo tampoco me lo pensaré.




PD: La canción es una chorrada que ni siquiera he escuchado entera, pero era la única aceptable con el título adecuado para la entrada. Lo siento por los seguidores de la buena música.

lunes 28 de septiembre de 2009

Ramsteim.


Rammstein - Pussy (Uncensored)

Muchos recordaréis a Ramsteim por ser una de las bandas alemanas más bestias de todos los tiempos y por que firmaron con una de sus canciones la B.S.O de Matrix. Bueno hoy los váis a recordar por otra cosa, están algo mayorzotes pero han conseguido que su vídeo salga censurado en casi todas las partes, ¿Por qué será? jajajaja, esperad sobre todo al final, que es lo más sabroso. Vía Roncando en el Nostromo.

Fieeeeesta





Diferentes reacciones de diferentes personas o de la misma ante las mismas situaciones. Yo supongo que todo el mundo tenía claro esto, pero parece ser que no. Es decir. Una persona se encuentra en una situación vital, y su respuesta emocional o actitudinal puede ser muy diferente que la que tenga otra persona en su misma situación. Incluso puede resultar que la respuesta que los demás ven o interpretan de esa persona sea diametralmente opuesta a la que refleja al exterior. Lo estoy explicando de una manera bastante complicada y espesa, lo sé, pero es que mi riñón a día de hoy todavía está reciclando los litros de alcohol que me quedan en sangre, y bueno, mi cerebro aún se haya un poco embotado. Según a quién le preguntes todo esto, resulta que los humanos somos más simples que el mecanismo de un chupete. Es elemental, según su razonamiento resulta que si sales de marcha, bailas, te emborrachas, persigues con más o menos éxito mujeres, ríes, bailas, intentas divertirte, vuelves a bailar y te metes de cabeza en todas las marchas y embolaos que estén a tú alcance…, es evidente que estás de puta madre, que eres feliz y que te lo estás pasando de vicio. ¿A que sí? ¿A que no conocéis a nadie que exteriormente parezca que su vida es una fiesta pero que por dentro lo esté pasando realmente mal? Que va, eso es imposible, los seres humanos somos mucho más simples, a lo mejor si esto le pasase a una mujer te diría que no, que las mujeres SÍ son complicadas, pero los hombres no, que va. Los hombres somos simples de cojones. Por definición. Y sí reímos por fuera también lo estamos haciendo por dentro. ¿O me equivoco? Es como lo de los cuernos, si un hombre le pone los cuernos a una tía es un cabronazo, y si una mujer le pone los cuernos a un hombre la culpa es del hombre por no cuidarla y hacerla llegar a ese extremo, ¡Hay que ver que desconsiderados que somos!

jueves 24 de septiembre de 2009

Inframundo

Hoy estoy vacío por dentro, no soy capaz de escribir nada. Tengo la necesidad de hacerlo, por eso me estoy esforzando delante del teclado, no sé, me urge una imperiosa necesidad de decir algo, pero mi cerebro está como desconectado en modo off, o mejor dicho, en ahorro de energía, ivernado. Tengo una par de pensamientos inconexos, un sueño que tuve el otro día y que se antojaba lo suficiente nítido como para escribir una entrada pero que a día se hoy se ha ido diluyendo y del que sólo quedan en mi mente unas pocas imágenes de una serpiente en un saco intentando morderme y que al final sale de él y sigue furiosa intentando atacarme con todas sus fuerzas. Alguien la va cortando poco a poco con la vana esperanza de que deje de atacarme, pero la serpiente sigue obstinada en su empeño hasta que sólo le queda la cabeza que es al final pisada sin piedad y convertida en un palpitante batir de sangre y mandíbulas rotas. Eso y una reflexión del inframundo de los blogs, esos blogs que tanto me gusta leer, esos que sólo son leídos por un reducido grupo de personas, a veces tan reducido que sólo soy yo el que deja comentarios. Una red infinita de personas que se agarran a que unos cuantos seres humanos escuchan lo que dicen. Todo esto me está dando vueltas en la cabeza y soy incapaz de sacar una historia minimamente coherente. Así que paso, os pongo algo de música y a pasar otro día más.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Recuerdos


La vida esta llena de días. Un día y otro y otro y otro hasta que ya no hay más días. Cada día pasan un montón de cosas, incluso los días que parece que no hacemos “nada” en realidad sólo con lo que pensamos estamos llenando hojas y hojas de pasado.
Todo el mundo tiene recuerdos. Generalmente pensamos que recordamos cosas destacadas en nuestra vida, momentos que por una u otra razón se han quedado grabados en nuestro cortex cerebral por su especial interés o importancia.
Mentira. No soy un experto y seguramente si buscas por Internet encontrarás mil estudios psicológicos y neurológicos que expliquen en profundidad el proceso de por qué un determinado hecho se transforma en recuerdo. Pero en realidad me la pela. La historia es que hay cosas super importantes en nuestras vidas que se olvidan y sólo te das cuenta de lo importante que han sido cuando alguien te las recuerda y, a la luz del tiempo, las vuelves a analizar.
Y por otro lado hay verdaderas estupideces de la vida diaria que recuerdas año tras año aunque hayan pasado lustros desde que ocurrieron.
Luego hay otra pregunta que me asalta. A esta sí que me gustaría buscarle contestación. Esta sí ha despertado mi curiosidad. ¿Qué estímulo hace que un buen día recuerdes algo en concreto?
Por ejemplo hoy he recordado una de esas estupideces de la vida diaria que no son nada importantes y encima no entiendo por que me ha venido a la mente.
Vivía en Huelva. Habíamos salido a la playa en un día de invierno. Fuimos concretamente al cruce, pero en la parte contraria al quiosco de la Cruz Roja, más cerca de Punta Umbría que de la playa de la bota. Nos habíamos llevado al perro, Nenu, era muy joven, casi recién lo teníamos, ese mismo año lo habíamos cogido de un refugio de animales. Era la primera vez que iba a la playa. Cuando llegamos no había ni dios. Una playa inmensa, gaviotas en la orilla, en la lejanía, un cielo gris, viento y el frío justo como para estar cómodo con la chaqueta puesta. Nenu empezó a correr como un desesperado en cuanto vio tanto espacio libre, era una flecha. Según se acercó a las gaviotas empezó a perseguirlas en círculos, ya estaba bastante lejos. Empezamos a llamarle, pero el viento venía de poniente en contra nuestra y mis silbidos y nuestros gritos no creo que llegasen a su destino final, las orejas de Nenu.
La gaviota a la que perseguía empezó a volar en línea recta por la costa, cada vez más lejos, y Nenu detrás. Ya sólo era un pequeño puntito blanco en la lejanía cuando la gaviota giró y se adentró, cansada ya, dentro del mar a posarse en el agua.
Nenu no se atrevió a nadar y volvió corriendo hacia nosotros.
Es un recuerdo difuso, no me acuerdo de cómo íbamos vestidos, creo que la playa que digo es en la que estábamos, pero tampoco estoy seguro, sólo tengo las imágenes de la playa y el perro corriendo tras la gaviota. Como en una peli casera antigua, con el sonido a trozos y la imagen borrosa y movida.
Es un recuerdo bonito. Nada más.
¿A que vosotros también tenéis un montón de esos recuerdos que parecen inútiles?

miércoles 9 de septiembre de 2009

True Blood, recomendaciones hijoputescas.



True Blood, Sangre Fresca es el nombre de una bebida que imita la sangre humana y que han inventado los japoneses. La invención de este potingue ha propiciado el que los vampíros salgan a la luz pública y dejen de esconderse. Os podéis imaginar el shock, sobre todo en la américa más profunda de esta historia. Vamos la movida entre vampíros, diferentes iglesias, ultraderechistas y demás... vamos parecido a lo de los negros pero con la salvedad de que estos, aparte de pasta y un partido político que lidera la defensa de sus derechos civiles, como les toques mucho los cojones te dejan seco. En realidad es una historia costumbrista, con una chica enamorada de un vampiro, y un montón de historias entrelazadas, mola bastante. Aparte se me olvidaba, la sangre de vampiro es una droga para los humanos, y se trafica con ella...ummm.
La pregunta es ¿Que harías tú si fueses vampiro? Te integrarías y beberías "Sangre Fresca", ¿Irías en plan Outlaw y seguirías matando para comer? ¿O beberías entre semana del potingue y te pegarías un homenaje con un/a mortal los findes?

sábado 15 de agosto de 2009

La ostia



Escucharla, pero fijaros en la letra por favor.

Se lo llevó la tormenta y el tiempo,
nada se pudo salvar,
sólo quedó una chispa de luz,
suspira por volver a empezar.

Bebe la sal y respira las llamas,
nada nos puede tocar,
pon en tu tumba que no es el final,
tu rastro no se puede borrar.

Los días están contados,
no hay más que temer,
tan sólo seremos libres
cuando no haya más que perder.

Ceniza de fénix, perfil de coral,
torcido, herido,
pon cada latido y celebra
que nuestra historia continuará.

Los días están contados,
no hay más que temer,
tan sólo seremos libres
cuando no haya más que perder.

Los días están contados,
no hay más que temer,
tan sólo seremos libres
cuando no haya más que perder,
si no hay nada más que perder,
si no hay nada más que perder ...

Se lo llevó la tormenta y el tiempo,
nada se pudo salvar,
sólo quedó una chispa de luz
y es hora de volver a empezar.

Lalalalalalalala ...
Lalalalalalalala ...
Lalalalalalalala ...
Lalalalalalalala ...

lunes 27 de julio de 2009

Guns n´Roses

Hace poco en la radio escuché una versión del Sweet Chile O´mine de los Guns n´Roses cantada por Sheryl Crown.
Esto me recordó dos cosas. La primera los tiempos en los que estaba flipado por los Guns. Y la segunda la decepción que me llevé con ellos.
Yo fui una de las miles de personas que cuando, en lo más alto de su fama en España, iban a venir a tocar a Madrid compré una entrada. Se declaró aluminosis en el estadio Vicente Calderón y nos devolvieron las pelas por la suspensión del concierto.
Al año siguiente o al otro, no sé, arreglaron lo del estadio y vinieron otra vez de concert. A mí ya se me había pasado la fiebre por los Guns, pero dio la casualidad de que estaba en el Nueva Visión y de Jonny me dijo que se iba a ir al concierto, que le acompañara. Claro que íbamos a entrar gratis. Jonny había trabajado de vez en cuando de montador de escenarios y de seguridad en conciertos y nos pasaba alguno de sus colegas.
Bueno, la decepción que me llevé con el gilipollas del Axel Rose de los cojones fue como si a un niño que pide una bici por Navidades le tren una caja de lápices de colores.
Los técnicos de sonido que grababan sus discos debían ser unos putos genios para que sonaran como sonaban, por que lo que es en directo el tío era lo más parecido a un saco lleno de gatos y gallos peleándose entre sí.
No sé de que año estoy hablando, la verdad, lo que he encontrado es del 92, pero en el vídeo canta bastante mejor que lo que yo vi , además, en Madrid estaba gordo que te cagas.
En fin que el concierto pasó a mis recuerdos con más pena que gloria y hoy os pongo unos vídeos para que comparéis.



Por cierto, el video de Sheryl está descompensado con el sonido.

jueves 23 de julio de 2009

Cumpleaños Feliz IV. El viaje.



Una vez que salimos de Sevilla y para calmarme los nervios decidí hacerme un porro. Total, la cajita ya estaba abierta y seguro que a Mario no le importaría. Me lo hice tranquilo, relajado. Aspiré la primera calada y justo en ese momento ví que un chico se levantaba de la parte media del bus y se dirigía hacía mí directamente. Vamos, no me jodas, más líos no. Pensé mientras escondía el peta y lo movía rapidamente con la mano para disimular el humo.
- Ey!, Que pasa tío?
- Que hay?
-Buf! A tí también te han registrado?
- Sí, pero no me lo han quitado. Seguro que iban buscando a alguien que llevase el mato, por que preguntaban todo el rato si venía de Isla Cristina.
- Menuda suerte, a mí si me lo llegan a pillar seguro que me lo quitan.
- A lo mejor no.
- Que va, seguro.
En estas el tío saca una papela de coca y la vuelca encima de la mesa. No te jode, y yo pensando que hablaba de chocolate.
- Ja, ja, pues tienes razón si te llegan a pillar seguro que te lo quitan.
¿Quieres?
- Venga, y tú? Le digo ofreciéndole porro.
-No que va, yo no mezclo.

Bueno, pues a esa papela le quedaban sólo unas rayas, pero luego el tío sacó otra de gramo y estuvimos poniéndonos de farla y hablando hasta bajar despeñaperros. La última raya nos la pusimos encima de una cinta de cassette por que el autobús se movía demasiado para hacerla encima de la mesa. Paramos por que al tío no le quedaba prácticamente nada y le dije que se lo guardase para comenzar al menos la fiesta esta noche. Hablamos con esa verborrea que te da la coca durante todo el camino y nos despedimos como amigos de toda la vida.
En el metro camino de casa de Mario me faltaba darme la vuelta a la boca para morderme a mí mismo. Andaba a toda hostia, pero eso en Madrid no llama la atención.
Llegué a su casa bastante tarde, el autobús se había retrasado. Nada más entrar ví unas 20 mochilas. Esperamos a unos que habían ido a por unos litros y salimos corriendo al metro para coger el Pza Castilla el autobús a la sierra. Apuramos las cervezas antes de entrar.
Perdimos el bus. Nos fuímos a Chamartin para ver si pillabamos el tren.
Perdímos el tren. Intentamos alquilar un coche, pero no aceptaban el número de la tarjeta de mi madre ni aunque hablaran con ella por teléfono.
Al final unos fueron en taxi y el resto esperamos a que la madre de Rafa llegase del trabajo para coger su coche.
En el parque de al lado de su casa, nos fumamos todo el regalo de Mario. Mientras les contaba toda la aventura del bus me dí cuenta de que estaba supercolocado, ya no sabía exactamente qué es lo que sentía pero estaba agusto. Se me había bajado, gracias a Dios, un poco la tensión de la coca.
Teníamos aproximadamente unos 40 tripis y 150 gr de costo para unas 14 personas. La noche pintaba bien.
El sitio era un recinto, con comedor cubierto, pistas de baloncesto, tenis, basket y ping pong, con tres cabañas que utilizaban un grupo de excursionistas alemanes. Molaba mazo. Pero no encontrábamos las luces. Después de media hora de mirar cinco tíos (y tías) dentro de un cobertizo ví en un gigantesco panel llno de botones uno rojo enorme del tamaño de un puño que ponía "STAR". Efectivamente, fué darle y encenderse todas las luces y la bomba del agua. Creo que a esas alturas ya íbamos bastante pedo.
Empezamos con los tripis. Cuando aquello (me comí 1 y pico) dijo de empezara a subir yo lo veía todo de tres colores y moviédose todo el rato, como si me hubiera puesto unas gafas 3D desenfocadas. Es más, veía en tres dimensiones un poster de la pared con una tabla de surf y otro con el relieve de la sierra de Madrid.
- Oye tío.
- Quesss passsass
- No sé si será por que ahora vivo en andalucía o qué, pero es que no me entero de una mierda, todo el rato os oigo hablar con la "s", ssssisssisissiiiiisisis, así todo el tiempo.
- sQuesss vass tiosss
- Que sí, joder que no me entero de una mierda.
- Jjajajajsjasjasjasjas, sissssesa, sesisónm sssi ssen , ssisisis.

Al cabo de un rato me fijé en lo que estabámos oyendo, nadie se daba cuenta pero la música había dejado pasar a un programa de madrugada en el que hablaba un cura tela de rayante, y a la gente le importaba una mierda. Seguian bailando y riéndose como si nada. Yo que sé cuantas cervezas y cuantos porros me había fumado ya.
Luego me dí cuanta de que no podía hablar. Lo intentaba pero no me salía nada. La gente ya estaba de bajona y yo todavía con un subidón que ni m,e lo creía.Se habían traído los colchones de todas las habitaciones al salón y la peña se había ido acurrucando como podían, unos dormían, otros seguían hablando en voz algo más baja.
Yo no me encontraba agusto en ninguna parte, iba de sitio en sitio intentando echarme o acurrucarme pero era imposible. Fuí dando la vuelta al salón hasta que me levanté, me fuí a la mesa y decidí hacerme un porro.
En la oscuridad me costó un huevo encontrar los artilúgios. Mierda, no encuentro el puto mechero. Me voy.
Daba una vuelta por el campo, por las pistas y por las otras cabañas. Me encontré con Carlo, había desaparecido al principio de la fiesta y tenía pinta de estar más colgado que yo.
Voví a la cabaña principal, y vuelta a empezar. Rulo por todos los rincones de la sala, intento de hacer un porro que no conseguía por que me faltaba algo, vuelta por el campo, las pistas, las cabañas, encuentro con colgado y otra vez. Así toda la noche.
Al amanecer, había conseguido tranquilizarme en un colchón. Dije mi primera palabra."Hola" Pensé durante gran parte de la noche que me iba a quedar colgado para siempre. La peña me aplaudió.
En ese momento decidí no volver a comerme un tripi. Y hasta ahora.

lunes 20 de julio de 2009

Cumpleaños Feliz III




Ya lo tenía todo. Había vendido las pastis, había saldado las cuentas con el colega, tenía el regalo para Mario y había vuelto del tuto corriendo. Tenía el tiempo justo de meter en una mochila lo imprescindible. Un jersey, una muda, una camiseta, las llaves, el móvil, un libro para el camino en bus, el regalo y poco más. La cazadora la llevaría en la mano. ¿Ahora que coño hago con la moto? ¿Me la llevo y la dejo aparcada delante de la estación de autobuses dos días o me busco la vida para llegar? Me la llevo y cruzaré los dedos para que siga estando a mi vuelta.
Compro el billete y me subo al bus 4 minutos antes de que salga. Afortunadamente está casi vacío. Como siempre me siento detrás, en la última fila. Empiezo a leer.
Antes de darme cuenta estamos en Sevilla, parados en la estación. Levanto un momento la vista, miro al pasillo y veo que han subido dos tíos con americana de sport que avanzan por el pasillo. Se paran y le dicen algo a un chico que hay sentado más o menos en el medio a la derecha. Supongo que será que está en su sitio, pero me parece una gilipollez. Hay sitio de sobra como para pedir que alguien se cambie de asiento. Sigo leyendo. Vuelvo a levantar la vista y me veo a los dos pavos que están al lado mío. Guardo el libro y me levanto, sigo con la idea estúpida de que están buscando su sitio. Me sacan una placa, se identifican como policías y empiezan a preguntarme cosas.

- Buenas tardes, policía.
- Buenas tardes.
- ¿Por qué se estaba levantando?
- Por que creía que estaba sentado en su sitio y venían a decírmelo.
- ¿De dónde viene?
- De Huelva.
- ¿No viene de Isla Cristina?
- No.
- Enséñeme el billete.
- Tome.
- Bien.
- ¿Podría sacar el contenido de la bolsa?
- Si, como no, mire ud mismo si quiere.

El madero empieza a sacar todo lo que llevo que es bastante poco y yo me entretengo en mirar lo que hace y a mi alrededor. Joder, que vergüenza, me está mirando todo el autobús y toda la gente que pasa por la estación.

- ¿Qué es esto?

El tío saca la cajita envuelta en papel de regalo.

- Es el regalo para un colega, voy a eso, al cumple de un amigo en Madrid.
- Ábralo.
- Bueno. – Lo abro y le enseño la cajita de marfil.
- ¿Hay algo dentro?
- Mmmm, sí, una tontería, un taleguito de goma.

El tío lo saca, lo mira, me mira muy serio, se lo enseña al otro, yo me río con cara de circunstancias. Lo vuelve a meter en la cajita, lo deja encima de la mesa y al tiempo que se da la vuelta para marcharse dice:

- Guárdelo todo, buenas tardes.
- Buenas tardes.- Acierto a decir.

jueves 16 de julio de 2009

Cumpleaños Feliz II




Andrés volvía de pillar la goma para el regalo de Mario. Había ido, contrario a sus costumbres, sólo al Hotel Suárez. (Barriada de venta de droga).Era la primera vez que iba sólo, pero bueno era de día y ya le conocían por la zona. Había pillado un “Homeini” que tenía una pinta estupenda, completamente maleable y pringoso. Llegó a casa, lo metió en una cajita de marfil y lo envolvió con papel de regalo que le había sobrado del cumple de una colega. Bueno el regalo ya estaba listo, ahora tenía que solucionar lo del billete. Empezó a rebuscar por todas sus pertenencias y consiguió reunir 3 talegos y pico. Todavía le faltaba hasta los cinco talegos del billete.
Salió a la calle y se dirigió al parque. Allí se encontró al Rafita.
- ¿Que pasa illo?
- Ya ves, por aquí. Toma. (Le pasó un peta)
- Gracias. Oye tío. ¿Tienes algo de pasta para dejarme?
- Que va estoy pelao, le debo 40 talegos al Jóse de lo que me ha fiado para vender. Hasta que no lo saque todo y haga cuentas no tengo na, ni para el fin de semana, ya veremos. Pero tengo pirulas, así que por lo menos el colocón lo tengo asegurado.
- ¿Cuánto te ha dado para vender?
- 100
- ¿Y a cuanto?
- A 4 libras cada una.
- ¿A como las estás vendiendo?
- A talego.
- Joé tío, ¿Y me dices que no tienes pasta?
- A Jóse no es al único al que le debo pasta, además hijoputa, es mi negocio, ¿Qué pasa? No soy el banco de España.
- Pues hazme un favor pásame 5 pirulas a 6 libras, tú les ganas algo, yo las vendo a talego y así me saco los 2 talegos que necesito.
- Ya, ¿Tienes la pasta?
- No.
- Encima de fiadas, que va tío.
- Enróllate. Tío ya sabes que no te suelo pedir favores cabronaso.
- Venga toma, pero me das la pasta mañana las hayas vendido o no.
- OK tío, y gracias.
- ¿Nos vemos este finde en San Pedro?
- Que va, me voy a Madrid, al cumple de un colega, para eso necesito la pasta. Te busco mañana en el tuto y te doy la pasta.
- Venga, nos vemos.

martes 14 de julio de 2009

Cumpleaños Feliz I.



Mario era el mejor amigo de Andrés. Se conocían desde el colegio, de chiquititos. Un día estaba merendando con su abuela en el jardín de los pisos donde vivían y Mario se acercó a jugar con él y acabaron compartiendo la merienda. Luego resultó que iban al mismo colegio lo cual no era difícil ya que vivían separados por una fila de chalets y el colegio estaba justo enfrente de la casa de Andrés.
Luego estudiaron en colegios e institutos diferentes, volvieron a coincidir en el instituto del barrio en 2º de BUP, y después se separaron definitivamente, Andrés se fue a vivir a otra ciudad y su “hermano” se quedó en Madrid.
Era 3 de Marzo. Andrés nunca se solía acordar de los cumpleaños de nadie. De hecho durante muchos años se olvidaba hasta del de su madre y tuvo que hacer serios esfuerzos para acordarse de él. Pero hoy había sido distinto, se había levantado, había desayunado, y justo antes de ir al instituto, fumándose un porro en la cuesta de la entrada de atrás se acordó. Era el cumpleaños del hijoputa de Mario.
¿Por dónde andará?
- ¿Ey tío tienes teléfono?
- Si, ¿Por?
- Déjamelo anda.
- Y una mierda.
- Toma, acábate el peta y déjame llamar será un momentito.
- Piiiiii, piiiiiii, piiiiiiii, piiiiiiii.
- ¿Si?
- ¡ Ey! ¿Que pasa tío?, Feliz cumpleaños.
- ¿Qué pasa Andrés tío? No creí que te acordaras, hijoputa.
- Ya ves.
- Oye ¿Tienes pasta?
- ¿Joder tío te llamo para felicitarte y me pides pasta?
- No, gilipollas es para que te vengas.
- Que va tío estoy pelado.
- Sólo necesitas la pasta para el autobús, el resto esta todo comprado.
- ¿El resto?
- ( Oye tío corta ya, que no tengo saldo)
- ¿Es un móvil?
- Si.
- Vale tío, ya sabes de que va la cosa, no tienes que preocuparte por nada tenemos de todo, y nos vamos unos 20 o así a una cabaña en la sierra todo el fin de semana.
- ¿De todo, de todo?
- Bueno casi, pero lo fundamental para UNAS RISAS está.
- Bueno venga, me subo el Viernes.
- OK, ¿A que hora llega el autobús?
- Creo que a eso de las 5.
- Vale pues según llegues a la estación te vas follao para mi casa, te esperaremos allí.
- OK, nos vemos.
- Adiós, y gracias tío.

Bueno aparte de los 5 talegos del billete de autobús tengo que hacerme con algo para regalarle, supongo que algo de costo del bueno, por lo menos un talego de “Homeini”. Lo meto en la cajita de marfil que me traje de Granada , lo envuelvo y ya está. Ahora a ver de dónde saco 6 talegos.
- Oye tío, ¿Tienes pasta?
- Vete a la mierda.

miércoles 8 de julio de 2009

Amistad

Hoy voy a hacer una entrada coñazo, algo que dará que pensar a algunos y que espero que le interese especialmente a alguién. Este post lo escribo por que he leído otra entrada similar en otro blog, creo que en Yo soy el Fénix. Y por que me sale de los huevos, claro.
Primero me tengo que remontar a unos cuantos años atrás, más o menos unos buf, vamos a dejarlo muchos, demasiados.
En aquel instituto le conocí a él. Yo por entonces no lo sabía, pero se convirtiría en la persona más importante de mi vida. Somos amigos desde hace mucho. Es una amistad de esas que no tiene condiciones, por cirnscunstancias de la vida pronto nos separamos y vivimos en diferentes ciudades, pero seguimos viéndonos y manteniendo el contacto. Es una de esas amistades que se mantienen en el tiempo sin reproches de esos típicos de "no me llamas" o "hace cuanto tiempo que no nos vemos..." Es una amistad en la que no importa el tiempo que pase pero que sabes que es como una piedra en tú vida que es inalterable, que siempre va a estar ahí para cuando necesites romper la luna de un escaparate.
Él ya sabe que es mucho más que un amigo, es un verdadero hermano, y eso viniendo de un hijo único es bastante, os lo puedo asegurar.
En estos tiempos que corren no sé si mucha gente podría decir a boca llena "Tengo un amigo", yo sí.
Es el único al que me ha apetecido llamar a contarle mis penas, no por que a otros no le importase escucharlas, que seguro que sí, tengo más amigos, pero es al único con el que no sentia verguenza de darle la paliza durante tantos días seguidos.
sólo me ha fallado una vez, que le pedí un favor muy especial que sólo él podía hacer, pero no se lo puedo echar en cara por que sé que me dijo que no por mi bien.
pero eres un cabrón por no hacerlo jajajajaja.
Desde aquí puedo hacer testamento, no por que me vaya a morir, supongo que lo dejaré escrito en otro documento más oficial, pero desde ya puede dar por seguro que mi chaqueta de cuero, la de toda la vida, la que él conoce muy bien y sabe lo que significa para mí es suya cuando yo falte. También mi tocadiscos si todavía lo tengo y mi colección de vinilos.
Darle las gracias desde aquí por todo y dedicarle esta canción.


lunes 6 de julio de 2009

Perder la cuenta



Javier ha perdido la cuenta.
Anda camino de su casa, automaticamente sus pasos le llevan al barrio de su exmujer,pero entonces quita el piloto automático y enfila a la casa que tiene con su nueva chica. No sabe que es lo que le va a contar y por eso anda despacio, ¡Donde ha estado estos dos últimos días? Es una pregunta que debería ser muy fácil contestar. Es una relación abierta, en la que no tiene que dar cuentas de nada, pero aún así sabe que habrá preguntas, silencios incomodos y reproches. Siempre hay reproches.
Ha perdido la cuenta de los besos,
de las caricias,
de los susurros.
Ha perdido la cuenta de los azotes,
dados y recibidos,
disfrutados.
Ha perdido la cuenta de los orgasmos,
los gemidos,
y los gritos ahogados con la almohada.
Ha perdido la cuenta de su lengua en sus pliegues,
y del roce de la ella,
de la saliva.
Ha perdido la cuenta de los polvos,
de las veces que ha disfrutado de su culo,
y de las que ha entregado el suyo.
Ha perdido la cuenta de los sitios,
las posturas
y las ataduras.
Ha perdido la cuenta de las gracias,
de los halagos
y de los cumplidos.
Simplemente ha perdido la cuenta.
Gracias.

lunes 22 de junio de 2009

Annette.



“Piii, piii”
Le acababa de llegar un mensaje a su Palm.

“Estoy deseando de llegar al hotel, ducharme mientras tú estas tumbado, vestido, en la cama. Acercarme a los pies de la cama. Desnudarme poco a poco, enseñarte mis pechos, terminar de desvestirme y tirarte mi tanga mojado a la cara. Mientras tú lo hueles, acercarme lentamente y empezar a desnudarte. Coger tú preciosa polla entre mis manos y empezar a comértela muy despacio, juguetear con ella, cambiar de ritmo y hacerlo todo como a ti te gusta. Sentir como palpita en mi boca, como se te ponen duros los huevos y como arqueas las piernas mientras te corres y pones esa cara que tanto me gusta. Guardarlo todo en mi boca, abrirla, enseñártelo y tragármelo después para que sepas que me como todo lo que me das”

Javier es el típico hombre de negocios. De unos 45 años. Rubio, ojos azules, bien conservado físicamente aunque con un poco de tripa que no es capaz de quitarse ni con los dos días a la semana que va al gimnasio. Tampoco le preocupa, nadie se ha quejado todavía, al contrario, a la mayoría de las mujeres les gusta esa pequeña y dura tripita que parece no pegar nada con el resto de su cuidada anatomía.
Javier esta casado. Pero hace más de un año que no vive con su esposa. El típico matrimonio que en la edad adulta entra en crisis. Un hombre con mucho trabajo y una mujer ociosa y con mucho tiempo libre. Dos más dos son cuatro. Él nunca le fue infiel, pero casi nunca se veían, y cuando lo hacían sólo era para discutir. Ella empezó a salir con asiduidad de noche. Se convirtió en una especie de animal de discoteca. Al él no le importaba lo más mínimo, pero pasó lo que tenía que pasar, mentiras, más mentiras y ya no las tenía todas consigo. Contrató a un detective privado que pilló a su mujer en una infidelidad.
Javier tenía dinero propio y muchos recursos, pero hay que reconocer que la verdadera fortuna de la familia era de Josefina. Josefina era inmensamente rica, su padre había sido industrial en la época dorada y aparte de una inmensa fortuna le había dejado un cargo en el consejo de administración de varias empresas. Javier se hizo con el control de esos cargos.
El divorcio, de llevarse a cabo, sería muy perjudicial para ambos. En realidad más para Josefina. Así que llegaron a un acuerdo amistoso, para Javier los negocios eran lo primero. Seguirían juntos y cada uno haría su vida.
Hace más o menos un año que Javier mantenía una relación más o menos estable con una chica mucho menor que él. La relación era bastante abierta y Javier no había tenido problemas en conocer varias mujeres en ese tiempo. Se estaba poniendo al día de todo lo que no había hecho en años anteriores. No era un ligón, pero varias veces le habían dicho que tenía morbo y no parecía tener dificultades para, sin hacer nada, se le acercasen las mujeres. De hecho él no había ligado en la vida, incluso de joven las chicas tenían que haber dado el primer paso por que él no se enteraba de nada. Sospechaba que su nivel de vida también contaba en eso, pero no que fuese la primera causa de su éxito, o por lo menos le consolaba pensarlo.
Lo de Anntte era diferente. Era una chica francesa que había conocido a través de un blog. Él tenía un blog personal, era su pasatiempo entre vuelo y vuelo. En una de las entradas una chica había dejado un comentario y poco a poco fueron tomando contacto y conociéndose, primero a través de los comentarios de los blogs, luego en correos y finalmente a través del Messenger. No se acordaba de cómo había empezado la cosa, lo único que sabía era que durante tres meses les había dado tiempo de todo. Ella era la primera mujer con la que había hecho sexo telefónico, con la que se había corrido a través de mensajes y con la que había hecho sexo a través de Webcam. Cada mensaje, cada conversación con Annette era esperada con devoción. Aunque hablasen de cualquier tema la excitación siempre estaba detrás y de pronto en cualquier momento la conversación podía girar y ponerse caliente, muy, muy caliente. No entendía como esta mujer le ponía tan cachondo. Era algo animal, exagerado y al parecer era recíproco, ella tampoco entendía muy bien como podía ponerse tan cachonda, más que con muchos de sus amantes sin ni siquiera haberle tocado todavía. Annette no era su tipo y él no era tampoco el de Annette, pero se ponían a mil el uno con el otro.
Después de muchos correos, y de mucho correrse en la distancia, por fin, iban a verse.
El estado de excitación de Javier era tal que casi no podía centrase en el trabajo.

viernes 19 de junio de 2009

The Boss

Pasado Guadalajara hay, dirección Zaragoza desde Madrid, un par de curvas bastante cerradas para ser una autopista. Cuando la hicieron en su día, además, el habilidoso del Ingeniero de Caminos que la proyectó o el habilidoso Jefe de Obras que la construyó puso los peraltes al revés. No mucho, pero lo suficiente para que si ibas un poco más rápido de lo normal te dieras cuenta cuando tú coche se salía a toda velocidad por la tangente. Siempre que pasábamos por allí camino del colegio interno de Sigüenza mirábamos en las cunetas y siempre había un coche destrozado esperando a que se lo llevase la grúa. Coincidía que solían ser coches grandes de gran cilindrada. Luego, con el tiempo, arreglaron los peraltes. Ahora no sé si ni siquiera seguirán existiendo aquellas curvas.
Un día, íbamos por la misma carretera, pasadas las curvas, en una gran recta. A los lados se podían ver pequeñas y viejas montañas, totalmente planas en la cumbre, como si un cuchillo gigante las hubiera cortado. Es la ostia lo que puede hacer la erosión y el paso de millones de años. Me recordaban a esas montañas también cuadradas de algunos desiertos o del Cañón del Colorado.
Al final de nuestro campo de visión se apreciaba una gran sombra gris oscuro que cortaba la carretera de un lado a otro y se extendía a ambos lados hasta dónde alcanzaba la vista. Según nos íbamos acercando el aspecto de dicha sombra era cómo el de una cortina, una gigantesca cortina oscura a la que llegábamos de frente. Al otro lado no se veía nada, desaparecía la carretera, los campos y las montañas. De hecho una de las montañas de los lados estaba “cortada” por este fenómeno y sólo se veía la mitad.
Todavía no acertábamos a saber exactamente que coño era eso pero mi madre redujo la marcha por precaución.
Cuando casi podíamos tocarla sentí miedo. Avanzamos todavía a buena velocidad hacía ella y según pasamos nos cayó una tromba de agua cómo nunca había visto. Era una puta cortina de agua, perfecta, como si cayese desde una jodidamente alineada catarata invisible.
Mi madre frenó con cuidado y puso los limpias a toda velocidad, ni por esas. Era tal la cantidad de agua que caía que no se veía prácticamente más que sombras a unos 50 mts.
En la radio sonaba Bruce, “The Boss”, “Born in the USA”.


jueves 18 de junio de 2009

Me cago en dios.

Ay dios mío!
Será el dios de todos, o el del que se lo crea.
No, bueno, no sé. Era por decir algo y no cagarme directamente en dios. Por que como dios se caque en mí, voy a estar nadando en mierda hasta que me ahogue.
Dios ya se cagó en nosotros, en todos y cada uno de nosotros.
Ya, pero yo soy el único gilipollas que se queda en el mismo sitio esperando la siguiente deposición.

martes 16 de junio de 2009

Heavy Greatest Hits 80

Estoy en el bar “El Peñon”, cerca de Ciudad Jardín, en Mallorca. Me estoy tomando una cervecita con un colega hablando de la vida, y reconozco que él es mucho más optimista que yo. Sin embargo estoy disfrutando de la brisa del mar sobre mi cara, del gusto fresco y ligeramente amargo de la cerveza y de los ojos de una preciosa chica que tengo enfrente. Y espero ansioso que suene el teléfono.
Antes en el coche, camino de dónde estamos, teníamos puesta la radio y escuchamos “The final Countdown”. ¿Os acordáis? Ese producto comercial de lo más cliché del heavy de los 80. El grupo se llamaba “Europe”, y eran unos tíos guapos, embutidos en mallas de colores y flecos con mucho y muy afeminado maquillaje y unas estupendas cabelleras con permanente.
Jajajajajaaja, eran lo peor de lo peor, pero he de reconocerles dos méritos. El primero es que millones de personas tararearon el estribillo en su época y que aún hoy es reconocido y tarareado por sendos millones de personas.
Lo segundo, y mucho más complicado, es que YO, tarareé su estribillo en la época y aún hoy lo sigo haciendo y se me ponen los pelos cómo escarpias con esos predecibles toques de órgano, de guitarra y en su interminable solo.
La letra, ni puta idea, a parte del sabido título de la canción.
Disfrutadla e imaginad que la brisa del mar os acaricia la cara y estáis bien acompañados, sobre todo por la rubia que nunca traiciona, nuestra gran amiga Coronita.



domingo 14 de junio de 2009

Hijoeputa yo? Jajajajaja.

Dicen que cuando te hundes en lo más profundo debes de sentirte bien, por que ya lo único que puedes hacer es subir, o si eres pesimista quedarte como estás, pero nunca puedes estar peor.
Bueno, pues es verdad. Yo, no me creía que eso fuera un consuelo. Y la verdad es que es mucho mejor que un consuelo, es una puta liberación, es volver a tener el poder.
Cuando alguén te hace mucho daño, te putea dos veces. Una por el daño que te hace, y otra por el que te imaginas que te puede seguir haciendo.
Pero cuando esa misma persona traiciona tú confianza y tú buena voluntad de tal manera que sabes que ya has tocado fondo..., es cojonudo. Por que ya le has perdido el miedo, ya no puede hacerte nada peor, ya no tiene poder sobre tí, ya te da igual lo que te haga por que nada puede ser peor de lo que te ha hecho. Puede seguir intentando consciente o inconcientemente putearte, pero da igual, ya nada te va a doler. Y te sientes bien. Todas tus decisiones pasan de nuevo a ser tuyas, recuperas totalmente tú vida sin tener hipotecada una parte y esa persona pasa a ser algo así como un compañero de trabajo al que tienes que ver de vez en cuando, pero que no tiene ninguna influencia sobre tí.
Además en este caso te sientes aún mejor por que la traición a la que me refiero en definitiva es el uso de la mentira y el engaño para conseguir algo que si no me hubiera mentido no hubiera conseguido.
Los actos de esta persona han sido completamente irresponsables y yo sin embargo he actuado de buena voluntad.
No sé exactamente que le estará pasando a esta persona por la cabeza para comportarse como un adolescente de 18 años, la verdad es que no me esperaba nada parecido y aún menos cuando ya no tiene sentido mentir, se supone que somos adultos responsables y que tomamos nuestras decisiones y acatamos las del otro sin tener que recurrir a sucias manipulaciones.
Por todo esto, encima, lo que ha conseguido es , no sólo abrirme los ojos respecto a como es, sino también hacer que me sienta superior moral y eticamente.
Desde aquí le doy las gracias, por darme la puntilla que necesitaba para olvidarla, por romper los pocos lazos de poder que podía tener sobre mí y por hacer que me sienta mejor persona que ella.
Gracias.
Gracias.
Gracias.



jueves 11 de junio de 2009

Comics Salvajes

Bueno Comics Salvajes o El Gruñiverso o Asociación Cultural Grouñidos Salvajes... o como coño queráis.
Hace tiempo que esta peña está publicando dibujitos bastante chulos y que hen empezado una serie que a mí particularmente me hace bastante gracia. El Monigote Zen y El Maestro Zen.
Os dejo una de las últimas viñetas que me moa un huevo y parte del otro, y de regalo os dejo una caricatura que me hizo en su día uno de los componentes de la asociación. Ya le dije en su día por correo que si yo fuera El Rey Sol le mandaría cortar la cabeza por hacerme con tanta nariz, pero bueno ya sabési nariz grande....jajajaja.
Pinchad en la imágenes para verlas en grande.





viernes 5 de junio de 2009

La novela

-Buenos días.
-Buenas.
-¿Dónde quieres que nos pongamos?
-Aquí mismo. Dijo señalando un rincón con una pequeña mesita oriental y un par de butacones de piel muy desgastados.
- No sé que lo diga el fotográfo, él es el que tiene que saber mejor qué ángulo y que iluminación es la correcta.
- Por mí no os preocupéis toda la sala está bien de luz y hay buen plano casi desde cualquier sitio.
El fotográfo era un chico de unos 25 años despeinado con un montón de bartulos colgando del cuello y que poco a poco iba dejando por el suelo tirados cómo la ropa de una striper haciendo su espectáculo.
Quién me hablaba era un periodista que estaba trabajando freelance para una revista de literatura francesa, pero era de Soria.
Nos sentamos, me cogí una cerveza, de la neverita auxiliar del estudio, ofrecí con la mirada y me contestaron con leve gesto de mano que no. Abrí la ventana, cogí lentamente el paquete de tabaco, mi zippo y después de dar esa primera calada con sabor a benzina y echar el humo por encima de mis ojos mientras lo veía escapar por la ventana me lanzó, casi por sorpresa la primera pregunta.
- ¿Cómo alguién completamente desconocido en el mundillo literario es capaz de escribir una obra de arte, y encima no sólo lograr publicarla, sino que encima sea un exito de ventas en varios países?
- Una vez estabámos celebrando un cumpleaños en casa de un amigo. Una casita medio abandonada en un terreno que antes era campo y ahora estaba siendo poco a poco absorvido por la ciudad. Estabámos todos sentados alrrededor de una mesa rectangular, ya bastante calientes de alcohol, después de la cena. No había música pero de todas maneras estabámos de cachondeo. Alguién empezó a tocar acordes de una guitarra y sonó bastante aflamencado. Entonces, de pronto, yo me arranqué con un "quejio", uno de esos gritos rotos típicos del flamenco más profundo. De verdad, un grito que podía haber salido de la garganta del mismísimo Camarón. Todos se callaron, flipaban, no concebían que de mí pudiese salir aquello tan cargado de arte y de sentimiento. Pero ya está. Al "quejio" no le siguió ningana estrofa perfectamente modulada, ni nada más. Todo el arte gitano que tenía en mi cuerpo, acumulado tal vez en generaciones, salió aquel día, de golpe.
Con mi novela creo que ha pasado lo mismo. Soy un tipo normal, tirando para espabilado y habilidoso en ciertas cosas y que de vez en cuando tiene una inspiración, pero ya está. No creo que después de esto venga ninguna obra de arte más.
- Espero que se equivoque, he leído su blog y también hay destellos en la oscuridad. Además a dejado a cientos de miles de lectores con el corazón en un puño, el final no es precisamente lo que se podría llamar concluyente.
-En realidad yo no he dejado a nadie con el corazón en un puño.
_ ¿Va a darnos una clave que deje el final resuelto sin escribir una segunda parte?
_ No.
- ¿Esta insinuando que no ha escrito ud. la novela?
- Ni yo ni nadie.
- ¿Que?
- La novela, esta habitación, el cigarro que me estoy fumando ud y el fotógrafo son fruto de mi imaginación. Cómo le dije antes soy un tipo normal, tengo un blog y escribo, nada más. No soy el autor de ninguna obra de arte.
Me miró asombrado cómo quién escucha a un loco, miró al fotógrafo como preguntándole que coño hacía y este encogió los hombros a modo de respuesta.
Entonces la habitación comenzó poco a poco a difuminarse, a desaparecer. El tío empezó a mirar asombrado a su alrrededor, luego me miró a los ojos fijamente y comprendió aterrado que yo decía la verdad.
Nunca olvidaré su expresión de pánico mientras desaparecía detrás del humo de mi última calada al cigarro.
Me levanté, cerré la ventana, apagué la tele y me fuí a dormir.
-

jueves 4 de junio de 2009

Love Gun

Para poner una de cal y otra de arena pensaba hacer también una entrada en la que iba a poneros una canción que se llama "I've got my number, why can't be used?", de la que por cierto no me acuerdo ni del nombre del grupo. Me ha sido imposible encontrala, cuando vuelva a casa miraré por las cintas viejas y a ver si la saco de internet. Pensaba poner esta canción por que aprovechando la letra iba, como en "Ford Fairlane" a hacer un "llamamiento a todas las adolescentes vírgenes para que se pasasen por mi oficina con un bote de vaselina en la mano". Bueno yo lo iba a hacer extensivo a toda tía buena de entre 18 y 35 años. Pero en vez de adornar mi llamamiento con la primera y esquivadiza canción, lo tendré que hacer con una mucho más conocida y accesible de "Kiss", "Love Gun", ya sabéis chicas, estoy cargadito de amor. Podéis contactar conmigo en la sección de comentarios. Gracias chicas y no escríbais al mismo tiempo que hay para todas y además bloquearéis el servidor de blogger.

Sabina y yo.

De Sabina se ha escrito mucho. Tiene grandes enemigos y grandes admiradores. Por ejemplo los antitaurinos tienen una diana fácil, le gustan los toros, todo el mundo comete errores. Sabina surgió como artista en lo que se ha llamado La movida Madrileña, pero él mismo se autoexcluye de esa corriente cultural. A él por aquellos años, y durante bastante más tiempo le ha ido mucho más la “farra” y el cachondeo y para eso se juntaba con cualquiera, los de la movida según él era un círculo de snobs bastante cerrado. Aparte, sus fuentes musicales bebían de otros manantiales, aunque las letras en temática pudieran ser tan irreverentes y rompedoras como las de la movida. En realidad, ya desde “La Mandragora” siempre ha sido un cantautor canalla con su puntito de humor y de cinismo. A mí me mola, en realidad no hay casi ningún estilo musical que menosprecie o que no tenga por lo menos 1 ó 2 representantes que me gusten. Menos el reggaeton.
Anecdótas sobre sabina hay mucha gente que puede contar muchas y mejores que la mía, que ni siquiera es mía, es de mi madre. Ella, en una época siendo yo pequeño vivía en un piso en la Calle Mayor, y Sabina era vecino de la finca. Más de una y más de dos y tres veces se lo cruzó por las escaleras y vio cómo le tenían que subir a rastras. Generalmente entre dos mujeres, hijoputa.
Sabina, a parte de escribir canciones y cantarlas, con el tiempo, también ha escrito otras cosas, incluso para un periódico y también se ha dedicado a dibujar. Sus límites artísticos han crecido, jeje, va camino de ser el artista total, con sus limitaciones, como todo el mundo, claro.
Amante de la juerga de sobra reconocido estuvo a punto de palmarla y según cuenta ha tenido que dejar el tabaco y la “farla”, y aprender de nuevo a escribir sin ese puntillo al borde de la incineración. Pero se niega a dejar el whiskey. Es seguidor hasta la muerte de “Juanito Caminante”.
Lo bueno de Sabina es que ha vivido mucho, y que escribe de lo que vive. Por lo tanto tiene una canción para casi cualquier cosa y estado de ánimo.
Yo ahora os podría decir 10 ó 12 que describen en mayor o menor medida cosas que me pasan ahora y sentimientos que tengo. Pero me voy a quedar con la más obvia y menos original. Disfrutadla.



Bueno, y de propina esta otra que también está muy acorde con mi estado actual.



Y muchas más, pero bueno, no voy a ponerlas todas, no?.

lunes 1 de junio de 2009

Cosas de la edad




Debe de ser la edad. Uno ya está un poco cascado y cuando junta demasiado alcohol, algunos petas y las sinuosas curvas de la carretera acaba potando. Pero no potando como antes. Antes potabas, te encontrabas mal, un poco mareado, el estómago revuelto, te daban algo de azúcar y ya está. Se te quitaba el color blanco de la cara y a vivir que son dos días.
Ayer poté de otra manera. Tengo una piedra en el riñón y de vez en cuando me da un cólico. La sensación es cómo si te clavaran un puñal y retorcieran, al mismo tiempo el estomago da vueltas cómo si de una montaña rusa se tratara, los brazos y las piernas tiemblan y sientes cómo una sensación de cosquilleo, te quieres morir, doblado, el vómito no cesa aún cuando ya no hay nada para vomitar.
Bueno, pués ayer poté así, lo que pasa es que el vómito no me lo había provocado la piedra y por lo tanto no me dolía el riñón, sólo un poco, supongo que por que se había removido. Pero la sensación de morirte, de echar hasta el alma, de que el cuerpo se abandona y las fuerzas se escapan por el desagüe fueron cómo diez veces más intensas.
Creí que me moría, de verdad. Al final el compi de turno tuvo que recogerme como pudo de la jardinera de la casa del otro colega, me metió en el baño y después de mojarme la cabeza y de beber un poco de naranjada me recuperé lo suficiente cómo para seguir bebiendo whiskey, fumando porros y bailando en dos o tres garitos.
¡Vamos hombre, cómo que voy a dejar yo que mi cuerpo me joda las ganas de marcha!

Encuentros



Llevaba ya cerca de un mes conectado a una página de Internet para hacer amigos, buscar pareja, de todo un poco.
Se había ingresado con un nombre falso y había abierto otra cuenta de correo electrónico que había desviado hacia la suya para recibir los mensajes del portal.
No había publicado foto y sólo se la enviaba a gente con la que ya hubiera conversado un par de veces y le interesase.
Al principio, solo hablaba con perfiles que tuvieran foto, pero por último había perdido sus primeras exigencias y charlaba con casi todo el mundo, a veces se llevaba gratas sorpresas.
Hoy se había conectado Rizos 25, una chica con la que llevaba hablando casi dos semanas. Era muy simpática, se llevaban muy bien, reían y se contaban, de buen rollo todas sus cosas. Sospechaba que había salido, como él, de una relación anterior bien larga y complicada, pero ninguno hablaba del tema.
Todavía no se habían visto ni en foto, ninguno de los dos quería dar el primer paso, como si se fuese a romper la magia.
Era impresionante en todas las cosas que coincidían, en la manera de complementarse, lo bien que se llevaban tras largas conversaciones por el chat.
Decidieron quedar a ciegas, quedar un día a una hora, lo típico, llevaré chaqueta de cuero negra y casco de moto, ah pues yo me pondré una blusa amarilla y una cazadora blanca, soy bajito y moreno, soy bajita y rubia.
Llegó el día, vio a una chica rubia, con rizos, chaqueta blanca y blusa amarilla, ella le vio a él, chaqueta de cuero, casco de moto, bajito y moreno, bajita y rubia.
La expresión de sus caras era para hacerles una foto, ella era su ex…
Se sentaron y empezaron a hablar y a reir.

domingo 31 de mayo de 2009

Los Informáticos

Hoy he de reconocer una cosa. Soy hábil con los ordenadores,pero no demasiado, lo justo, como casi en todo.
Afortunadamente tengo colegas y colegas de colegas que son informáticos,o ingenieros de redes o cosas así que a la gran mayoría de los mortales nos suenan a chino.
Gracias a un compañero de trabajo de un amigo, del que no voy a publicar el nombre por razones obvias, estos días de estreno de nueva casa y previos a la contratación de una linea de internet puedo publicar,leer y hasta hacerme pajas por que ha sido capaz de piratearme la señal de un par de wifis cercanas a mi casa.
Tendré que contratar una linea por que para descargar la cosa va justa, pero todas las entradas y las pajas de estos días van a su salud, sin mariconeos eh?
Venga gracias tío, que creo que aparte de la pizza y de la cerveza ni siquiera te las dí el Jueves.

lunes 25 de mayo de 2009

Amor Verdadero IV. Conclusión.

Hoy han pasado cinco años desde lo del “diablo Blanco”, que es nombre con que le bautizó la prensa, sensacionalista o no.
Estoy ciego, sí. Tengo una pensión, que estoy seguro que no hubiera sido tan generosa de no ser mi caso tan conocido públicamente. Aún así, creo que me la merezco, estoy bastante hecho polvo físicamente y todavía sueño a diario con todo lo que pasé en aquel sótano.
Recuerdo especialmente lo del hueso del brazo, lo de los ojos y los clavos ardiendo y lo de arrancarme los dientes con unas tenazas.
Recuerdo la máscara y lo que me decía que jamás le iban a encontrar aunque se hubiera estado paseando vestido de blanco por toda Palma. Tenía razón, cuando alguien va vestido tan llamativamente nadie recuerda su cara, sólo su indumentaria.
Recuerdo cómo en un paréntesis entre un “juego” y otro de la tercera sesión tuvo que soltarme para pasarme del potro a la camilla, iba a comprobar si era capaz de quitarme dos costillas y conseguir que siguiera vivo y consciente.
Me dejó muy cerca de la mesa del instrumental, demasiado cerca, y todavía no me había atado la mano buena. Se descuidó, pensaba que yo era ya, sólo un despojo de carne sin verdadera consciencia, pensó que me había anulado totalmente. Creo que había decidido matarme de todas maneras pasase lo que pasase, se lo notaba en la voz, cada vez más de loco, si cabe. Su supuesto experimento ya le traía al fresco.
Yo entonces no lo sabía, pero él mismo se lo había cargado por ir de sobrado, por tener demasiada prisa, por gritarle al mundo lo que era capaz de hacer y lo que tenía en mente.
Había grabado las sesiones y una explicación de sus planes conmigo en vídeo y se las había mandado a C. metiéndolas en nuestro buzón. Eso ponía en sobre aviso a la policía y convertía a C. en la mujer más protegida de España, imposibilitando su secuestro y por lo tanto la segunda parte del plan.
Mi madre murió, una insuficiencia cardiaca. Murió de dolor y de pena.
Estudiaron la pista de audio del vídeo, como en las películas y gracias a Dios encontraron los suficientes datos cómo para dar con mi paradero.
Recuerdo un golpe y un montón pisadas y de gritos, y una voz que gritaba que estaba vivo y otra voz diciéndome que estuviera tranquilo, que me iba a salvar, que aguantase.
Recuerdo la primera vez que vino a verme C. recuerdo cómo conseguí que se marchara corriendo y llorando. Le dije que no la quería, que no había hecho esto por ella, que no quería que volviera conmigo por pena, le dije que era la persona que más odiaba en el mundo, que se fuera, que los si había tenido fuerzas para no volverme loco en aquel sótano y en aquel hospital, si tenía fuerzas para seguir vivo era para eso, para vivir mucho tiempo, lo suficiente cómo para poder mearme en su tumba.
No me hizo caso y volvió una y otra vez y nos vimos todos los días durante más de 1 año, y al final el odio dejó paso a la verdad. Y la verdad es que seguíamos queriéndonos. De otra manera, y con muchas cicatrices, pero amor al fin y al cabo.
- C. traigo el correo. Dime si ha llegado la carta del seguro del coche, que no sé si tenemos pasta.
- Ahora lo miro, ¿Dónde has puesto las mochilas de los niños para natación?
- En el cuarto, al final detrás de la estantería ¿Qué es esto?, ¿Un sobre cuadrado?
- Trae.

Se hizo un silencio sepulcral.

- ¿Qué carajo es C.?
- Un CD grabado.

Sweet Dreams



Al final de la primera sesión me quería morir. No sabría explicaros que es lo que me dolió más. Lo de la electrificación fue cojonudo, pero lo peor no eran las descargas, lo peor era el dolor muscular y de huesos que tenía después. Creo que me partí las muñecas. Lo de la sosa cáustica era como en la pelí de “El Club de la Lucha”. Un dolor intenso, un quemazón indescriptible. Encima el tío iba de listillo y me hizo una quemadura por cada letra del nombre ce C, con la forma de la misma, dos en las caras internas de los brazos, dos en las costillas, dos en las caderas y dos en la cara interna de los muslos. Dejó que se quemase la carne hasta llegar al músculo. Ahí es cuando el dolor me empezó a dejar pensar, entre quemadura y quemadura. Lo de las uñas fue una tontería en comparación con lo anterior.
Pensaba, pensaba en la salida de esto. Pensé en matarle, en golpearle de cualquier manera, pero era imposible, estaba muy bien atado y no tenía fuerzas ni para tirarme un pedo. ¿Cuáles eran las opciones? Lo más seguro es que uno de los dos muriera. De entre esas opciones había que elegir entre que los niños crecieran sin un padre o sin una madre. La mejor es que crecieran sin padre, pero eso suponía morir yo. No creo que C. aguantase todo esto, ni siquiera los 5 primeros minutos de la segunda sesión. Lo cual sólo me dejaba una salida, tenía que ser yo quién aguantase, pero no podía quedarme a medias, si me quedaba a medias lo más seguro es que muriese C. y que su muerte y el criar a dos niños yo sólo cayese sobre mí, aparte de sobre este hijoputa.
No podía pensar con claridad, ya me daba todo igual, lo más fácil sería claudicar y Dios dirá, pero me jodía dejar mi destino, el de C y el de mis hijos estuviese en manos de este fantoche vestido de blanco.
Decidí ir a por todas, apostar todas mis fichas al rojo y rezar para tener fuerzas.
- ¿Que, el señor se ha pensado si quiere decir Basta?
- No estoy seguro de…
- Pues te puedo refrescar la …
- …de si prefiero mandarte a la mierda o decirme que me la chupes.
- Jajajajaja, supongo que eso es que prefieres esperar a claudicar mañana. Bueno voy a curarte las heridas y a ponerte un gotero con medicación, básicamente antibióticos y suero.

Cuando me desperté estaba atado con correas de cuero a una camilla metálica. A mí brazo izquierdo estaba conectado un gotero. Me había vendado las muñecas, todos los dedos de manos y pies, las quemaduras provocadas por la sosa y veía que en diversas heridas que me había hecho con el colchón durante las descargas había aplicado yodo. Menudo hijoputa, me jode vivo y después me cura. La historia de todo esto no era sólo la tortura, era pasar la noche en vela esperando que apareciese otra vez. Era dejarte tiempo para comerte la cabeza con lo que ibas a hacer al día siguiente, era imaginar que se le podía ocurrir mientras veías la camilla de instrumental, era pensar en C y los niños, era aguantar el indescriptible dolor que salía a borbotones de cada centímetro de tú cuerpo y era pensar en cortarte la lengua con los dientes para morir desangrado y acabar con todo y decidir que no porque no sabes qué podría ocurrirle a c y los niños si le jodes el experimento a este hijoputa.

El segundo día fue mucho mejor. Llega un momento en el que tú mente ha conseguido casi evadirse, tu consciencia está atenuada, latente, detrás agazapada detrás de tanto horror, ya te da igual todo, no piensas en nada, sólo sabes que tienes una meta, aguantar y ya no te acuerdas ni de para que. Te folla por el culo con un dildo con pinchos, te secciona la carne del antebrazo para dejarte al descubierto el hueso y serrarlo lentamente, te deja respirar un poco mientras se dedica a leerte correos privados de la pareja, o ex pareja a la que intentas salvar y mientras te dice que no merece la pena que luches por alguien que te ha hecho esto. Mira con quién ha estado, mira dónde ha estado, mira lo que ha hecho, mira lo que piensa, mira lo que dice… pero lo que no sabes es que ya no luchas por ella, ni por los niños ni por tu vida, luchas sólo para llevarle la contraría a este hijoputa, luchas esperando el momento en que se despiste y matarle, todo tú ser se concentra en odiar y el odio te da fuerzas para seguir.
Ya casi ni reaccionas cuando te mete un sacacorchos por la rodilla, o cuando te cuelga de un gancho para carne y al mismo tiempo te desolla con un látigo para después echar sal en las heridas.
Te despierta una y otra vez y ya tienes yagas en la nariz de la veces que ha usado las sales olorosas y otros productos para devolverte a la consciencia.
Termina una sesión y ya no te duerme para hacerte las curas, limpia las heridas con agua y jabón llevándose por el camino trozos enteros de costra, carne y vendas. Gasa, yodo y vuelta a vendar, gotero y cama metálica con correas de cuero. No puedo más.
Me vuelve a preguntar.
- ¿Basta ya?
- Mmmnnno
- ¿Qué?
- ¿Me puedes rascar… la espalda, me…. pica…. mucho?
- Mañana te la rascaré, no te preocupes.

A ver si con suerte mañana estoy muerto. Creo que voy a desmayarme, menos mal.
Me despierta de mi inconsciente sueño con una ducha de agua helada. Debía llevar bastante tiempo observándome, por que me doy cuenta de que ha preparado una especie de soplete y tiene varios clavos al rojo vivo y unas tenazas.

- Hoy la cosa va de fuego y de lo que quieres y lo que no quieres. Leí en tú blog que no querías tener ojos para no verla, algo así cómo buscar una cuchara de la cuenca de tus ojos.
- Leíste mal, el prota de esa historia no era yo. Además, no se arranca los ojos por que no serviría de nada, seguiría viéndola en su interior.
- Ya, pues ahora vas a poder comprobar si el prota de tú historia tenía razón.

Amor verdadero II




Hace frío, empiezo a tiritar.
Me empiezo a encontrar muy mal, tengo aparte de la sudoración unas tremendas ganas de vomitar. Debe de ser por la subida de adrenalina, me siento palpitar el corazón dentro del pecho.
Termino vomitando y cagándome por las patas abajo.
Se oye ruido al otro lado de la puerta, dejo de escuchar nada, sólo miro a la puerta y siento bombear mi corazón en las sienes.
Entra un tío, alto, todo vestido de blanco, un mono de trabajo blanco, un delantal de plástico blanco, unas zapatillas blancas y una máscara de cuero con cremalleras también blanca.
- Buenas tardes Sr, del Valle.
Recupero como puedo la compostura, levanto la cabeza, respiro hondo, me tranquilizo.
- Buenas tardes Blancanieves.
- Jajajaja, ya veo que conserva su sentido del humor, le va a hacer falta.
- Supongo que tendrá muchas preguntas y miedo, no?
- Sí, ¿Qué es el ser, que es la esencia, que es la nada, que es la eternidad? Pero no creo que ninguna me las pueda contestar un fantoche vestido de blanco.
- No me subestime, puede que se llevase alguna sorpresa. Me refería a preguntas más mundanas. Qué hago aquí, y que va ud a hacer conmigo, me parecerían preguntas más propias de ud en su situación.
- No necesito preguntar eso, ya veo que está deseando contármelo. De todas maneras, las justificaciones que un demente pueda inventar para secuestrar a alguien y hacerle lo que quiera que piense hacerme con toda esa mesa de instrumental no creo que sean muy originales. Creo que ha visto demasiadas películas y seguramente será un acérrimo seguidor de “Saw”, no necesito más.
- Genio y figura hasta la sepultura, jajajaja, pero no se preocupe no voy a matarle. Eso sí, va a sufrir cómo sólo pocos seres humanos han tenido el privilegio de hacerlo, y cuando termine con ud, se sentirá más vivo que en toda su vida.
- Debería darle las gracias y todo, no te jode.
- Sí, voy a cambiar su vida, deje que le explique. He estado mucho tiempo buscando sujetos para mi pequeño experimento sociológico, hasta que os encontré a vosotros.
- ¿Os?
- Ya veo que le va picando la curiosidad. Sí, ud y la señorita CY. Le explico. He estado vigilándoles durante unos 6 meses. Les encontré en Faceboock, me llamaron la atención y me metí en sus correos personales, en su historial de navegación por Internet, sé todo sobre uds, sus deseos, sus carencias, sus amores, sus problemas de pareja, todo. Se me revelaron como los sujetos perfectos. Una crisis de pareja de libro. Y aquí es dónde empieza mi experimento. Mi experimento trata sobre el amor, quiero descubrir qué es el amor y cómo funciona. Y voy a poneros a prueba.
- Debe de estar mal documentado. Yo, puede que sí que siga enamorado todavía, pero estoy intentando con todas mis fuerzas olvidarla, pero ella…no sabe nada, y si no sabe nada es que no está enamorada, así de fácil. Le he ahorrado todo el experimento.
- Jajajajaja. No, hay que comprobarlo. Todo buen científico sabe eso. Mira, te he secuestrado y te voy a torturar durante tres días en sesiones de 4 horas diarias. Al final de la primera sesión te preguntaré si quieres que sigamos al día siguiente. Con un simple basta pararé. En el segundo y tercer día te haré la misma pregunta cada 5 minutos.
- Basta.
- No, al final de la 1ª sesión y además, falta lo más importante. Si aguantas los tres días, todo se acaba ahí, te salvas tú y ella y no empezaría la segunda parte del experimento. Pero si dices basta, te meto en una jaula, te amordazo, y te pongo en un lugar desde el que puedas ver como después de secuestrar a CY le propongo el mismo experimento que a ti. Si ella aguanta los tres días os salváis los dos. Si aguanta menos que tú, muere ella y si aguanta igual o más pero sin llegar a los tres días, mueres tú.
- ¿Y que pretendes demostrar con eso?
- El amor verdadero, por encima de la vida, la muerte y el dolor.
- Está ud cómo una puta cabra.
- Puede. Mira, te explico en que va a consistir la sesión de hoy. Cómo ves estás atado a una estructura de metal, que ahora mismo voy a mojar con una manguera, así de paso limpio toda tú porquería. Lo de raparte ha sido para no oler a pelo quemado. Voy a electrocutarte durante un buen rato. Después pasaremos a quemaduras con sosa cáustica. Luego voy a practicar mi técnica de ahogamiento y para terminar voy a arrancarte las uñas de pies y manos. No te preocupes por si te desmayas y te lo pierdes, te reanimaré con sales y seguiremos juntos en esto. Y no te preocupes por morir de una infección. Te cuidaré las heridas y tengo un montón de antibióticos.
No me dejó ni contestar, de todas maneras no sabía que podía decirle. Empezó a mojarme con la helada agua de la manguera. En mi cerebro sólo sonaba una palabra, basta.

domingo 24 de mayo de 2009

Amor verdadero I




¿Jueves?
Me despierto.
Abro los ojos y una luz cegadora me impide ver nada. Es un flexo que me da directamente en los ojos.
Me duele un montón la cabeza.
Parpadeo varias veces, mis ojos se van acostumbrando, y con los párpados medio entornados y mirando hacía los lados de la luz voy descubriendo dónde estoy, lo que hay a mi alrededor y cómo estoy.
Al principio no comprendo nada, me duelen las muñecas y los tobillos, y enseguida me doy cuenta que es por que estoy atado al armazón de muelles de un antiguo colchón, de pie, apoyado en una pared. No tengo un solo pelo en todo el cuerpo, ni en la cabeza. Un escalofrío recorre mi espina dorsal mientras veo medio entre penumbras una mesa llena de todos los objetos raros y punzantes que podáis imaginar. Botellas con diversos líquidos, botes de sosa caústica, cuchillos de todas las formas y colores brillantes e inmaculados...
Al otro lado hay una bañera, llena hasta el borde. Un par de sillas, ganchos para colgar carne, un generador eléctrico...
Joder, esto parece el sueño de un director de cine gore, tengo tanto miedo que no puedo ni gritar. Chorros de sudor frío caen sobre mis ojos y resbalan por mi espalda. La nota incómoda la pone el hecho de que no me puedo limpiar los ojos aunque me escuezan, ni rascarme la raja del culo aunque, con el sudor, me pique.
Hay un puerta en un lateral, y hay luz al otro lado.

Martes.
Piiiiiiiii, piiiiiiiiiiiii, piiiiiiiiiiiii. (Ruido de telefonillo)
Piiiiiiiii, piiiiiiiiiiiii, piiiiiiiiiiiii.
- Joder, ¿Dónde te has metido?
- ¡Y papá mamá?
- No lo sé, vamos a casa.
- (No está en casa, no me ha cogido el teléfono en toda la mañana, no ha ido a la oficina, ¿Dónde coño estará?. Espero que no haya hecho ninguna tontería)
- ( Llamada de teléfono) Oye, papá, trae a mamá para que se quede con los niños y vente conmigo a casa de Dani, no me abre la puerta y estoy preocupada, tampoco me coge el teléfono desde ayer.
- Pero, ¿Qué que pasa, no aparece por ningún lado?
- No.
- ¿Esta mañana has llamado al trabajo?
- Sí, pero tampoco sabían dónde estaba.
- ¿Y te has quedado así tan pancha? ¿No tienes llaves de la casa?
- No.
- Pues ve llamando a los bomberos mientras tu madre y yo vamos, rápido.
- Vale.

En la casa no había nadie. Faltaba su casco y su maletín del trabajo. Había una taza sucia del desayuno en la pila de la cocina, una lavadora puesta, su medicación estaba en un armarito de la cocina y todo parecía indicar que había salido cómo cada día en dirección al trabajo. Con la copia de las llaves que había en la casa fueron al parking dónde dejaba la moto y no estaba.
Unos días después encontraron la moto en Son Banya. Los chavalitos que la tenían contaron que se la encontraron tirada en un camino dirección Son Ferriol, y que le hicieron el puente para jugar.
La semana siguiente, encontraron su casco en la carretera de Manacor. Unos excursionistas encuentran su ropa en Lluc. Un barrendero encuentra su documentación en Port d’Alcudia. A estas alturas la policía ya no sabe que decir, han pasado dos semanas y se le ha buscado por tierra, mar y aire. No hay ni una pista y el caso, por su extrañeza tiene repercusión nacional.

Sábado.
Fin de semana sin los niños, por fin me toca a mí irme de fiesta.
Estamos en un bar de “Gomila”, el “Tunnel”, un garito de góticos y similares. Los colegas estuvieron hace dos fines de semana y se la pillaron bien gorda. No tendrá nada que ver con el local, pero me apetecía venir a mi también. Mientras que me prometieran que no iban a estrellar el coche cómo hicieron la última vez. La música mola, me recuerda a cuando era más joven e iba en Madrid a sitios cómo Brujas.
Estoy absorto con mi “Ballantine’s” mirando a ver si alguna piba potable cuando desde el fondo del local veo a un tío la mar de raro, y ya es decir en un sitio así.
Rubio de bote, blanco cómo la leche, vestido con traje, chaleco, pantalones, corbata, camisa y zapatos de un blanco inmaculado. Joder, si llega a ir descalzo y a tener un par de añitos más sería el diablo de la peli de Constantine. Menuda mierda de peli en comparación con el cómic.
Me mira, me guiña un ojo al tiempo que me saluda, se da la vuelta y se va por la puerta.
Como sea marica y pretenda que le siga va apañado.

viernes 22 de mayo de 2009

¿Dónde dormiste la última noche?



Tiene agujetas en el brazo y en las dorsales.
¿De qué preguntaréis?
De cascarse pajas.
Los antidepresivos tienen ese efecto. Uno está deprimido y abatido y decide ir al médico que te manda una pastillita al día por las mañanas. El primer efecto palpable es una terrible sequedad de boca que le obliga a beber ingentes cantidades de agua.
Lo segundo es una resistencia asombrosa en el sexo. Te empalmas, pero tardas bastante en correrte, y cuando lo haces no es cómo siempre, es mucho más intenso y con una desorbitada cantidad de semen.
La cosa está bien cuando follas. Ya lo ha probado. Claro, la fémina en cuestión flipa con tú aguante. Lo malo es cuando estás sólo, que encima te cuesta todavía más concentrarte, con lo cual el acto liberador de la masturbación se prolonga casi indefinidamente en el tiempo, teniendo a veces incluso que desistir.
Por eso tiene agujetas.
Nuestro protagonista está de nuevo en esa etapa onanista olvidada un tiempo por la acumulación de estrés. Pero el deseo ha resurgido de nuevo con gran intensidad. Ha surgido cómo único elemento liberador en su vida.
En su perra vida de oficinista.
Nuestro oficinista va caminando por la calle y lo único que mira son mujeres atractivas ligeras de ropa al comienzo del verano. Lo único que imagina es a esas mujeres en un millón de posturas sobre la cama, el sofá, la lavadora, la mesa de la cocina, un taxi…pero al final sólo tiene ojos para una.
Nuestro oficinista planea sacarse los ojos.
Pero sabe que no servirá de nada, así que para que molestarse en buscar una cuchara del tamaño de sus cuencas oculares.
Nuestro oficinista piensa en cortarse el nabo.
Pero sería tirar el dinero del piercing que se hizo hace tiempo.
Nuestro oficinista cree que ha encontrado la solución.
Tiene que hacerse una lobotomía.
Pero no sabe exactamente que cantidad de corriente debe aplicarse al cerebro.
Ya está, engancharse al opio o a la heroína para olvidar.
No, es muy caro.
Nuestro oficinista no tiene respuestas, sólo preguntas. Y no hay nadie que sepa responderlas.
Él sabe que no ha hecho nada malo, pero eso no le va a quitar las agujetas.
Nuestro oficinista recupera la compostura, levanta la cabeza y se siente de nuevo un poco mejor. Se fustiga a sí mismo para recuperar la vitalidad y la alegría.
Nuestro oficinista se encuentra ahora mucho mejor.
Sale a la calle y se come el mundo.
Sale altivo y con decisión.
Yo soy bueno, soy el mejor. Se dice a sí mismo.
Y se lo cree.
Y encuentra respuesta a algunas preguntas.
Y escucha música, y recuerda, y sube y baja y ha quedado a tomar café con un nuevo contenedor de preguntas.
No sabe si es lo que busca, el tiempo dirá.
El tiempo, por sí sólo, resolverá todas las preguntas.
Si pudiera se follaría al tiempo para joderle igual que le está jodiendo a él.
Lo jodería lentamente, sin prisas. Cómo si cada segundo fuesen 5 minutos. La misma sensación de los últimos meses.
Soy un buen chico, se dice.
¿Por que es tan difícil ser feliz?
¿Por qué hay crisis de los treinta en mujeres que creen que no han vivido lo suficiente para tener esa edad, o que no han vivido cómo querían vivir?
¿Por qué la gente se arrepiente de las decisiones que ha tomado en los últimos años y ahora tiene la cabeza tan sólo llena de preguntas y no saben nada y no tiene respuestas ni amor en el corazón?
Nuestro oficinista sabe cual es la solución.
Sólo ha de seguir caminando y seleccionar cuidadosamente a quién se cruce en su camino.
Sólo ha de buscar un contenedor de preguntas, sin preguntas, vacío.
Vacío no significa imbécil, significa que tenga las ideas suficientemente claras para no joder al prójimo.
O eso, o seguir camino sólo y con agujetas.
Pero ahora está tranquilo.
Ahora ya está preparado para ser, de nuevo, feliz.
Aunque sea mentira.
Pero ahora tendrá que ser una mentira mucho mejor contada, ahora ya no se cree cualquier cosa.
Nuestro oficinista va a jugar a la lotería, a ver si el dicho es cierto.

jueves 21 de mayo de 2009

Friday I'm in LOVE

Te…
…Quiero…
…Mucho.
Tres mensajes de móvil enviados, cómo para darle importancia a cada una de las palabras que forman una frase que en la mayoría de las ocasiones no tiene sentido y se dice sin sentimiento. Tres mensajes para darle cuerpo a esa frase, para intentar trasladar sinceridad y sentimiento de alguna manera.
Una canción.



Parpadea, abre y cierra los ojos cómo para despejar su cabeza.
Deja el móvil encima de la mesita de noche y espera mientras se apaga la luz de la pantalla.
Se da la vuelta y se abraza muy fuerte a su nueva compañera, como para no perderla, también.
-¿Qué haces? Pregunta ella.
-Nada.
Y se despiertan.
Y hacen el amor.
Y se duchan juntos a las 5 de la mañana y ríen y olvidan cada uno todo lo que tienen que olvidar.

miércoles 20 de mayo de 2009

Nothing Else Matters

Me levanto con taquicardia.
Soñaba que estaba en un sitio de piercings y tatuajes y que me iban a hacer un agujero en la oreja. No entendía nada, yo no quería hacerme otra perforación. La chica con bata blanca se acercaba y me cogía la oreja y decía de hacérmelo en el cartílago por que ya tenía el lóbulo con dos y entonces iban a estar muy juntos. Yo sólo recordaba lo que me dolió una vez que me lo hice ahí y que al final se me infectó y me lo tuve que quitar. No podía hablar, estaba a punto de reunir fuerzas y decirle que no, de pedirle explicaciones, de preguntar ¿Qué coño hacía yo allí?, cuando me desperté en mi cama.
Miro al pié de mi cama y veo a mi perro, babeando y pidiéndome con la mirada que le saque YA a la calle.
Decido quedarme cinco minutitos más.
Recuerdo, sin venir a cuento, un caluroso día de verano haciendo el amor encima de una toalla entre las dunas de una playa de Huelva.
Me levanto y me ducho al ritmo de Metallica, uno de los mejores grupos del mundo, un trallazo para mi mente embotada tras una larga noche. Cambia la canción y se me ponen los pelos de punta con el “Nothing Else Matters”, no puedo evitarlo, es escuchar esta canción y subirme un cosquilleo por la espalda y sentir un levantar de pelillos en los brazos…me encanta esta canción. Es la mezcla perfecta entre fuerza y melancolía, entre contención y estar a punto de romperlo todo. Muy parecido a como me siento ahora.
Disfrutadla como yo.

jueves 14 de mayo de 2009

Canutos sin hacer



Estábamos en la escuela, tirados a la poca sombra que nos daba la rafia. Ondeaba sobre nuestras cabezas y no sabíamos cómo seguía aguantando día tras día al viento tan sólo aferrada por unos pocos hilos a los palos de la valla.
Sólo teníamos una vista parcial del mar por que nos habíamos puesto entre la zodiac y uno de los catamaranes, para no dar el cante. Feru seguía a su rollo intentando terminar el canuto tapándose del viento como podía con una toalla.
El mar estaba muy azul, casi negro, hacía sol y los borreguitos se perdían en el horizonte. Así no se podía salir a navegar, por eso estábamos allí tirados, haciendo tiempo mientras los monitores de los campamentos entretenían a los niños en la playa. Nosotros éramos náuticos y, gracias al cielo, hoy nos habíamos librado de aguantar a un buen puñado de niñatos pijos.
¿Ya has terminado?
No, tío déjame en paz. ¿Te crees que esto es fácil?
No, que va, sigue, sigue, no te agobies.
¿Y por que no te lo haces tú, mamón?
Yo nunca me hago petas.
Claro, sólo te los fumas.
Sí.
No, en serio. ¿Por qué no te los haces?
Por que no.
¿Y cuando estás sólo?
Procuro no estar sólo.
¿De verdad que nunca te haces porros?
Nunca.
Pero, ¿Que pasa? ¿Qué eres muy torpe y no te sale? Con la práctica y eso…
No, tío, no soy tan gilipollas, me los sé hacer.
¿Entonces?
Paranoias.
Pásame el mechero.
Toma, no me lo piques.
De verdad, tío, explícame eso de que nunca te haces porros.
Paso, fuma y calla.
En esto aparecieron en mi campo de visión un par de niñatas. No eran de los campamentos y estaban buenas, pero eran unas niñatas. No creo que tuvieran más de 14 años. Se asomaban detrás de una de las piraguas grandes, nos miraban, se reían y hacían el gilipollas. No veían a Feru fumando, o eso creía yo.
Niñatas a las 10.
¿Eh, dónde?
Allí. ¿Por qué siempre ligamos en la playa con niñatas?
Por que las tías buenas están en los yates de los cuarentones. Pero luego en la disco, los cuarentones se van temprano o ni siquiera van y nosotros les levantamos a sus pibas.
Eso serás tú, por que yo en el pueblo también ligo con niñatas, a lo mejor en vez de 14 tienen 20 , pero siguen siendo niñatas.
Claro, ¿Tú que buscas la mujer de tú vida o a Mrs Robinson, no?
No sé, algo mínimamente interesante.
Pues en la playa lo único que vas a encontrar son buenos polvos. Toma.
Joder casi te lo has matado.
Pues hazte uno.
Ya sabes que no.
Pues yo paso de hacerme otro.

Mente vacía




Estaba en casa, tirado en el sofá. Delante del ordenador, mirando un documento de Word abierto, en blanco, con el cursor señalando intermitentemente mi incapacidad para escribir nada. Una puta mente en blanco.
Los últimos días habían pasado muy lentamente. Son días normales, en los que te levantas y desayunas un Cola Cao. Coges la moto, la aparcas al lado del curro…y empieza la primera pesadilla del día. Soportar a la gente y evitar siquiera mirar la montaña de papeleo y de casos sin revisar que se acumula a la izquierda de tú mesa.
Son días en los que vuelves a casa y haces lo normal de todos los días. Pero te sientes cómo si en tú interior hubieras envejecido un año.
Creo que es por que al intentar mantener la cabeza en blanco provoco el efecto contrario. Lo que hago es pensar y pensar y pensar y rumiar una y otra vez la misma idea, la misma situación, buscar una salida, abandonarme al resultado, mirar posibles variables, buscar respuestas a preguntas que yo mismo me invento, pasar de un estado de ánimo a otro con la misma facilidad con que cambias el canal de la tele.
Llego agotado y agoto a casi todo el mundo de mí alrededor. Me dicen por la calle que estoy más delgado.
En casa me aburro. Tengo series enteras por ver, pero me aburro. Tengo pelis pendientes y me aburro. Tengo cómics sin abrir y tengo miles y miles de páginas de Internet que no visito. Sólo, de vez en cuando las de unos cuantos blogs a los que estoy enganchado.
Necesito salir a la calle, pero luego deambulo errático cómo un viejecito perdido.
Necesito hablar con colegas, pero ya estoy cansado de hablar de lo mismo. Y, supongo, que ellos también se cansarán pronto. Yo lo haría. A ver si me comprendéis. Yo si tuviera un colega cómo yo, le haría caso, le daría consuelo, le escucharía y daría una palmadita en la espalda todas las veces que hiciese falta. Sobre todo al principio mis palabras resultarían sinceras y con sentimiento. Pero luego, pasado un tiempo de la misma cantinela, ya no sería lo mismo. Siempre estaría ahí para él, pero se me notaría cansado y vacío. Por dentro diría, ¡Joder que pesado, ya está otra vez con lo mismo!
Le repetiría lo que ya le habría dicho un centenar de veces, terminaría mi cerveza y me iría a cualquier sitio a hacer mi vida.
Creo que hoy voy a salir con esta gente. Vamos a salir a emborracharnos. Vamos a perder el conocimiento, la bolsa y si hace falta la vida entre litros y litros de alcohol.
Iremos a la zona de guiris a pescar inglesas igual o más borrachas que nosotros.
Iremos a hacerlo sucio, de pié apostados en la pared de un callejón, en el baño de un bar, en el ascensor de un hotel, en una cama revuelta llena de botellines de cerveza y botellas vacías de vodka. Fumando mientras ves la cara babeante de una chica de veinte años apoyada en la almohada, con lo ojos cerrados y que prácticamente no se ha enterado, ni se está enterando, de que ha acabado a cuatro patas y penetrada en lo más íntimo de su cuerpo por un extraño que al acabar apaga la colilla de su cigarro en un cenicero sobre la mesilla.
Eso en el mejor de los casos, por que seguramente acabe tirado en la calle, borracho y sin saber dónde estoy, o apaleado por una cuadrilla de Hooligans con ganas de bronca.
¿Y todo para que? Para luego levantarse y volver a empezar a imaginar preguntas y contestaciones.
Para nada.

miércoles 13 de mayo de 2009

Chica de ayer

Hoy no entiendo las horas vividas,
Hoy todo carece de sentido.
Hoy estoy haciendo algo que os dije que no haría.
Hoy estoy teniendo pena.
Pena no dirigida.
Ni hacía mí, ni hacía tí, ni a nadie en particular.
Pena que tampoco tiene sentido.
Sólo pena.
Ni rabia, ni dolor, ni celos, sólo pena.
Tengo una angustia en el pecho
que casi no me deja hablar.
Pero hablo.
Tengo un hueco entre las costillas,
que casi no puedo andar.
Pero ando.
Tengo miedo y tengo frío.
Y ayer murió alguién que escribía mucho mejor que yo.
Y la letra de la que dicen
la mejor canción del pop español,
se me antoja la más triste.
Y no tendrá que ver nada con lo que me pasa,
pero os la pongo, y de paso le rindo homenaje a un genio.
Os prometo que lo próximo que escriba tendrá otro color.
Pero dejadme que hoy,
doy pena.
Y no es propio de mi.
Pero hoy,
doy pena.

sábado 9 de mayo de 2009

Y una mierda voy a cerrar!!!

Después de unos días de reflexión, de una buena dosis de antidepresivos y de, además de los aquí publicados, otro montón de mensajes de ánimo he decidido que; si cómo en el anterior post decía, no quiero detenerme y seguiré andando hasta con los codos....Por que, entonces, tengo que parar con esto? Ahora mismo soy una puta montaña rusa, lo mismo tengo un subidón de ánimo que te cagas, como que me dan bajonazos tremendos. Aprovecharé los subidones para seguir escribiendo,publicando y hablando de música. Que le den por culo a las paranoias y a las tristezas, yo soy el que tiene las ideas claras y el que, si bien, todavía deshorientado por el batacazo; sabe dónde quiere ir.
Para retomar las cosas con fuerza os voy a poner un trallazo de hard rock metal indígena o como coños lo queráis llamar, Sepultura, haciendo gala de una excelente mezcla de sonidos para subirnos el ánimo con este Ratamahatta:


jueves 7 de mayo de 2009

Cerramos

Este blog no seguirá su camino durante un tiempo. El autor ha resbalado en el camino, se ha pegado una leche que te cagas y ahora necesita todas sus fuerzas para levantarse de nuevo. No sabe cómo será el resto del camino. No sabe si necesitará mucha o poca ayuda, ni si le quedará una cojera en el tobillo de por vida ( ahora mismo se lo está mirando y tiene muy mala pinta). No sabe si necesitará nuevas cosas para seguir su camino, o si recuperará las que se le han perdido en la caída. No sabe exactamente que parte de su dolorido cuerpo le duele más. No sabe si seguirá por el mismo camino o tendrá que modificar su ruta. Por un momento, unos minutos tirado en la acera que se han hecho eternos, primero se enfadó, luego se dolió, luego no tuvo ganas ni fuerzas para levantarse, luego pensó en por que se había caído, y se enfadó de nuevo, luego ha habido momentos confusos y , finalmente, ha decidido que su única opción es levantarse. Levantarse y seguir andando.
Andar sin pensar. Andar para no pensar. Andar cojeando. Andar y limpiarse la sangre de la nariz. Andar aunque le duela y olvidarse del dolor andando. Andar sólo o con quién se encuentre por el camino. Andar apoyado en sus amigos. Andar y no mirar atrás. LEVÁNTATE YA HIJOEPUTA, LEVÁNTATE ME CAGO EN TÚ PUTA CALAVERA, AHORA.
Hoy dejarás de llorar. No hoy no. Bueno, mañana dejarás de llorar. ¿Y si no? Ya veremos, pero levántate ya de una puta vez que estás dejando perdido el suelo mi pequeño hijoputa.