viernes, 6 de febrero de 2015

Isabelita la Fantástica en el colegio

Isabelita hacía los deberes del colegio ella sola. Nunca le ayudaron sus padres a hacerlos. Su padre, para ser justos trabajaba todo el día, y los hombres en ésa época no se ocupaban de ésas cosas. Su madre simplemente le calentaba el Cola Cao y le ponía las galletas María en un platito.
Tenía un pequeño conjunto en miniatura de mesita y sillita de madera, se sentaba frente a su merienda, la terminaba, recogía su plato, lo llevaba a la cocina y buscaba su mochila.
El primer día del colegio ya tuvieron que llamar a sus padres por que se subió al pupitre a enseñarles a demás niñas como se bailaba en su tierra. 
Con cuatro años la extirparon de Huelva y la implantaron en Madrid, costó, pero al final pudo echar raíces.  
La monja que le daba clases de geografía se rió de ella cuando mirando el mapa del mundo le preguntó: Sor Teresa, ¿Cuando se separaron Africa y América? Tras las risas de toda la  clase se quedó con el mote de Isabelina la fantástica. 
Isabelita la fantástica era muy lista y constante y muy cabezota. Una vez el profesor de historia le puso un suficiente y ella no dejó de estudiar y estudiar hasta que en el siguiente y en todos los demás exámenes sacó sobresalientes. Sacó sobresalientes durante toda su vida escolar. 
A Isabelita le gustaba colarse en la cocina del cole con su amiga Lucía y hacerle agujeros a las tapas de papel de plata que llevaban antes las botellas de leche. 
Isabelita iba sola al cole desde los 6 años. Su madre se quedaba en la cama justo después de ponerle el desayuno en la mesa. 
Un día a Isabelina se le pasó por la cabeza que qué haría si un día se quedaba ciega. ¿Como iría al colegio? Así que ni corta ni perezosa se puso la bufanda en la cara y se dispuso a ir al colegio de ésa guisa. Intentando cruzar Juan Bravo un señor la cogió de los hombros y la salvó de morir atropellada. Al día siguiente su madre la llevó al colegio. Al otro también. Al tercero, en el primer semáforo se encontraron con Lucía y su madre. Al cuarto su madre se volvió a quedar en la cama e Isabelita esperaba a Lucía y su madre en el semáforo. A la vuelta también iba con Lucía y su madre. 
Isabelita cantaba el cara al sol y rezaba el rosario.

Isabelita aguantaba libros en cruz y recibía reglazos en la punta de los dedos casi todas las semanas.


martes, 28 de septiembre de 2010

Almodovar

Hace poco hice una entrada en la que parecía que se me iba a venir el mundo sobre la cabeza. Era Lunes.
Mi HERMANO, me dejó un comentario dejándome el enlace de la canción que hoy os pongo, como para darme ánimo.
Ayer también fué Lunes. Yo, para ser Lunes estaba de puta madre. La cosa empezó un poco mal. Me llevé una desilusión. Un viaje, un abrazo, un beso en la distancia se alejaba cada vez más y más, y se perdió definitivamente. Pero no iba a dejar que eso me jodiese un Lunes que había empezado tan bien.
De pronto, cual boomerang, el beso, el abrazo, el viaje, las caricias en el pelo volvieron con fuerza. Se hacían palpables. Seguramente si no hubiera sido por que me encontraba bien no habría podido hacer que volviera a mí todo aquello que había perdido.
Luego una llamada de teléfono.
Noticias increibles.
Situaciones más increibles.
Gritos.
Silencios.
Sobre todo silencios.
Un amigo dijo " Si escribiéramos todo lo que nos ha pasado en los últimos 10 años, sería una peli de Almodóvar"
Os deseo a todos un estupendo Martes, yo me siento vivo, aunque no sé como coño voy a pagar la tarjeta de crédito y la factura de teléfono el mes que viene.


viernes, 24 de septiembre de 2010

Me despierto.

Desde fuera se ve una habitación muy iluminada. Cerca de la ventana una cama blanca y dos hombres tumbados en ella, solo les cubren unos calzoncillos y una sábana que sólo les tapa parcialmente las piernas.
Uno es moreno, el otro pelirrojo. El moreno lleva tatuadas todas las costillas del costado derecho, un hombro, la espalda, al pelirrojo se le ve parcialmente uno que lleva en el culo y otro en la pierna.

ME DESPIERTO,

Soy el moreno.
Abro los ojos y reconozco a mi colega Fabio. Fabio es un colega del instituto, hacía muchos años que no le veía. Últimamente estaba liado con otra compañera del insti de la que yo estuve enamorado. Ahora las cosas van mal entre ellos, parece ser que lo han dejado.
Ayer nos emborrachamos.
Me incorporo un poco y le toco varias veces en las costillas para despertarle. Según lo estoy haciendo y miro me quedo helado. En mi mano hay una especie de cuchillo curvado, corto, con forma de garra o de uña de animal salvaje.
Su costado sangra mucho, tiene un corte por cada una de las veces que le he “tocado”
Me miro la mano. El cuchillo parece que sale de dentro de la palma, como si fuera lobezno o algo parecido.
Le intento despertar, esta vez con la otra mano, no responde. Le tomo el pulso, no tiene.
Indescriptible la sensación de pánico que me sube por la garganta.
Vomito a un lado de la cama.
Salgo corriendo a buscar ayuda.
La casa está llena de gente. La “no novia” de Fabio, todos los de la pandilla de aquellos años.
Empiezo a gritar, pero no oigo nada, estoy sordo, grito de todas maneras lo más fuerte que puedo pidiendo ayuda.
Desde la ventana me veo a un lado de la cama. Parece que estoy intentando explicar lo que ha pasado.
Al otro lado están todos mis amigos.
Gritan, me miran, gesticulan.
Sus caras parecen de un tono extrañamente gris, sus expresiones parecen de todo menos amigables, no hay miedo o tristeza, ni siquiera conmoción. Hay odio, son como zombis.
Se me echan encima y mi personaje parece comprender que le quieren matar.
Sólo se ven mandobles, y la garra clavándose una y otra vez en los costados de mis amigos.
Salgo por la ventana.
Caigo al vacío.

ME DESPIERTO,
Estoy en una habitación encima de una cama blanca.
A mi lado está durmiendo Fabio, un compañero del instituto.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Año nuevo.

La música suena acompañando en una sintonía perfecta las sensaciones que inundan su cuerpo provocadas por..., la verdad es que ha perdido la cuenta de las sustancias que recorren ahora mismo su cuerpo.
Felicidad.
Mirando a su alrededor sólo ve amigos. La pandilla de siempre. Todos felices, todos de buen rollo. Sonrisas y gestos que acrecentan la sensación de plenitud y de felicidad que le embarga.
Aquí esta bien, a salvo, feliz, arropado por su gente. El mundo hoy, ahora, es maravilloso, la vida se extiende delante de él como una alfombra rosa de pétalos.
La ve.
Maravillosa, bailando delante de él, para él. Le mira.
Se acercan, se buscan.
Se abrazan.
Y ella le dice:
- Nuestro problema es que siempre hemos ido desacompasados.
- Si.
Se abrazan más fuerte, ella le mira y se dan un beso.
- Gerardo se va a poner celoso.
- Si.
Se separan, los dos siguen bailando en universos paralelos, inalcanzables.
La alfombra es menos rosa.

martes, 21 de septiembre de 2010

Evolución

La mañana había sido un puto suplicio. Le contó a un amigo que sentía perfectamente como la sangre se le coagulaba en las venas y los pulmones no tenían fuerza para bombear oxígeno.
Antes del mediodía empezó a reaccionar, se sentía inquieto, como una cascabel que barrunta tormenta y mueve la cola para ahuyentar a los malos espíritus.
Después del aperitivo hubo tormenta, cayó un rayo y la cascabel se vio rodeada de fuego.
Se enroscaba sobre sí misma, la ansiedad, el miedo, la furia, el pecho le explotaba, pero todavía sólo era una pequeña serpiente y el fuego que le rodeaba demasiado alto para saltarlo.
Un poco más tarde se quemaba, la serpiente se hizo una bola sobre sí misma, empezó a crecer y de dentro surgió entre fuego, humo y azufre el puto Conán del infierno, un grito de “bestiapardamecagontoperoquecoñoeseso” (Véase Bardem en Perdita Durango) surgió de su cavidad torácica e inmediatamente después empezó a lanzar mandobles de espada hasta que desmembró todos sus fantasmas.
Por la tarde se sentó en un tronco de árbol a comer pan con chorizo y ver las ovejitas pastando, tranquilo.
Al principio de la noche le sorprendió un pequeño ardor. Al principio creyó que era por el chorizo de por la tarde, pero luego se dio cuenta de que era otra cosa.
El ardor fue creciendo y tras la visita de una libidinosa y espléndida hada venida allende los mares acabó sudado, empapado, exhausto y con una sonrisa de oreja a oreja.
No le importó que aquella campanilla sólo se moviera en su imaginación.
Desde el sofá miró hacia un lado.
Había un osito de peluche.
El típico osito de peluche blanco, con sus orejitas, su hociquito negro, sus manitas abiertas siempre dispuestas a dar y recibir abrazos. Su pelo corto, suave y perfumado, su sonrisa y sus ojos negros, brillantes.
Se quedó mirando a los ojos. ¿Habéis visto Odisea del espacio?
Era algo así. Los ojos eran de un negro tan profundo que parecía que escondiesen dentro el mismo puto origen del universo.
No podía dejar de mirarlos.
Poco a poco fue desapareciendo la habitación, desaparecieron los muebles, desaparecieron sus manos, dejó de sentir calor en su pecho y ya solo existían esos cada vez más grandes e infinitos ojos negros.
Antes de que se pudiese dar cuenta, en el siguiente parpadeo, notó algo raro. Estaba al otro lado de la habitación y no se podía mover.
Tardó un rato en comprenderlo, pero al final se dio cuenta, era el puto osito de peluche.
Y ya no estaba en su salón, estaba en lo que parecía ser el salón de una casa compartida de estudiantes.
Una chica se levantó de una silla en la que estaba preparando un trabajo, lo abrazó y lo apretó fuertemente mientras acariciaba su cabeza y veían la tele.
Soy el hombre, el osito o la cosa más feliz del mundo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

D.E.P.

"A partir de cierto punto no hay retorno. Ése es el punto que hay que alcanzar"
KAFKA


Hoy es un día de esos un poco raruno.
Generalmente mi defensa contra el mundo y las adversidades pasa por el cinismo, por el humor negro, por reirme de mí mismo y puede que por hasta cagarme en todo y en todos.
Soy un tipo que se enfrenta bien a todo lo chungo y cutre de la vida .
Habitualmente mantengo la calma y sobre todo la dignidad.
Tengo una autoestima sin problemas de salud y una más que considerable paciencia. Puedo decir que pese a todo soy todo lo más feliz que un occidental medio puede llegar a ser, no me quejo.

Pero hoy es diferente.
Hoy, no tengo ni palabras para explicarlo.
Hoy me he levantado y he dejado de lado los sueños, los viajes, las ganas de que me tiemblen las piernas y me cante el corazón.
Hoy me he levantado con un peso enorme sobre cada átomo de mi cuerpo.
Hoy ya no quiero encontrar a nadie, ni que nadie me encuentre a mí.
Se me antoja una Hercúlea tarea el andar buscando felicidades dentro o fuera de mí mismo.
Dentro por que no hay nada. Fuera por que tampoco creo que haya nada.

Hoy todo da igual, hoy sólo quiero hundirme más y más.

Hoy he perdido la paciencia.
Hoy no sé donde dejé la dignidad antes de meterme en la cama. He buscado por los cajones, pero nada.
Hoy mi autoestima se ha quedado un ratito a dormir en casa mientras yo he venido a trabajar. Pobrecita estará cansada.

Hoy me gustaría tener el coraje de Juan Carlos Satrústegui para poder abandonarme completamente, abrazar la locura y que ni siquiera deambular por la calle con la cara cortada y llena de pus me haga reaccionar.

Hoy se me escapa la vida de entre los dedos.
Hoy la sangre no me llega a las extremidades, avanza lentamente como una pasta grumosa por mis venas y mis arterias y me axfixia. Los pulmones no tienen fuerza para llenarla de oxígeno y mi cerebro esta perdiendo poco a poco la facultad de decirme cosas bonitas.
ME ASFIXIOOOOOOOOOO, ostia puta!

Hoy ni siquiera puedo decir que todo es una mierda. Hoy estoy muerto.

D.E.P. 1974- 2010.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Niñas pijas

Creo que hay una canción por ahí, no sé si de MClan o de La Cabra Mecánica, perdonen mi ignorancia, pero es Domingo y tengo resaca. El caso es que hay una canción, supongo que mas de una, que habla de las niñas pijas.
Y de como huelen. Eso es algo que se me había olvidado. Y, joder, huelen que te cagas de bien. No, no se alarmen, no he tenido contacto carnal con ninguna, que más quisiera.
No es que cuando salga sea tan elitista que no acuda a locales en las que hay niñas pijas, sí, las hay, pero en los bares atestados del marítimo los olores están muy cargados como para apreciarlo. Bueno, los olores de los locales y yo mismo de alcohol. Pero ayer fué distinto.
Ayer estuve en un concierto que estaba abarrotado de niñas pijas. Y además, primero, no estaba borracho. Y luego, era una sala grande, muy grande, y con una ventilación de la puta ostia. El olor a humanidad y a tabaco brillaba por su ausencia y de esta guisa la crema hidratante y perfume del bueno llegaban a mi pituitaria cada vez que una de ellas pasaba a mi lado y evocaban otras épocas en las que a mí se me daban bastante bien las niñas pijas. Ya sabéis, los que tengan cierta edad sabran que allá por los primeros 90 los macarrillas y punkillos varios como lo era yo atraían bastante a las niñas de papá, por lo menos en Madrid.
El caso es que yo pensaba que en un concierto de Iván Ferreiro y de Lory Meyers iba a haber una troupe de modernillas y modernillos, y sí, los había, mucho gafapasta y tal. Pero aparte de éstos la gran mayoría eran pijas. Había una verdadera invasión de niñas pijas. Pero de las de verdad, de las que lo eran ya en los 80 y 90. Niñas pijas de veintimuchos y treintatantos. Pijas de las de gimnasio y tratamiento de belleza, pañuelito al cuello, tops, manoletinas o taconcitos, vestiditos cortos sujetos con un cinturón, shorts, y, me repito, perfume del bueno.
En cada canción un coro de voces femeninas seguido de una sinfonía de olores agradables. Un puto espectáculo para los sentidos oiga.
Creo que no tengo que añadir que hasta las feas son guapas. Generalmente las niñas pijas están buenas. Todas, supongo que el jugar al tenis y montar a caballo esculpe sus cuerpos de una manera especial.
Y geneticamente, a base de reproducirse durante generaciones entre ellos, pues resulta que los pijos, las pijas en concreto, también son guapas. Pero , por un misterio que todavía no he sabido explicar, hasta aquellas niñas pijas que no son demasiado agraciadas. Ya saben, esas que tienen nariz aguileña, y expresión como de pájaro, joder, hasta esas tiene su morbillo.
Lo siento, no voy a hablar de otros, tristemente especímenes de niñas pijas, por que mi radar no los detecta y para mí es como si no existieran. Que cada uno haga cuentas con mis gustos y adivine a qué me refiero.
Luego están las expresiones. Todas las niñas pijas tienen cara de buena. Pero no se confundan, es la cara de buena que esconde una zorra detrás. Sí, hay sus excepciones, siempre está la pija mojigata, pero a esa se le ve a legua, y ya que estamos si un día me acercase con intenciones deshonestas a una pija, no iba a elegir precisamente a la que no se lo tragase todo, no?
En fin, que a la salida del concierto, no tenía dedos en las manos y en los pies para contar las veces que me había "enamorado".
Pero disfruté como un enano, que bonito todo, la música, las luces de colores y sobretodo, las pijas.
Por cierto os pongo un vídeo de youtube de una de las canciones que grabé por que 211 MG por vídeo son mucho pal body para subirlos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Vámonos, perderemos el control.

- Hola, ¿Que haces tú por aquí?
- ¿Yo?
- Sí, tú. Perdona, no me acuerdo como te llamas pero sé que nos conocemos.
- No, todavía no nos conocemos.
- Ah, bueno, pues nada, creí que sí, disculpa.
- He dicho que todavía no nos conocemos.
- Jaja. Osea que nos vamos a conocer.
- Sí, pero todavía no.
- Interesante.
- Y perderás la cabeza por mí. Y harás locuras como cuando tenías 20 años. Y te robaré el corazón. Y seremos felices, y reíremos y lloraremos.
- Joder, que seguridad en tí misma,¿No?
- No es seguridad en mí misma, es seguridad en tí.
- Resumiendo, que todavía no nos conocemos, pero nos conoceremos, que nos enamoraremos y haremos locuras, que seremos felices, follaremos como animales y comeremos perdices como en los cuentos.
- Sí. Pero todavía no.
- Coño, ¿Y a que esperamos? Vámonos, perderemos el control.
- Yo no, tú, ¿A que esperas tú?
- Bueno, yo ya estoy aquí.
- Pero yo no.
Y era verdad, en la puta estación de autobuses no había ni alma. Sólo él y una maleta vacía que hacía las veces de corazón.

lunes, 30 de agosto de 2010

John Peel

Por suerte o por desgracia, bueno más bien por desgracia, resulta que en el reducido círculo de personas que trato diariamente tanto en el trabajo como en los amigos que tengo más a mano, nadie tiene ni puta idea de quién era Jonh Peel. Bueno a lo mejor uno de ellos sí lo sabe, pero sólo uno, y tampoco estoy seguro.

El caso es yo siempre me he sentido bastante identificado con este pedazo locutor de la BBC. Primero por que le gustaba una asombrosa y ecléptica mezcla de músicas, igual que a mí. Fué, por ejemplo, el primero en programar punk o reagee en la BBC. Y segundo, por que deduzco que siendo su canción favorita "Teenage kids" de los "Undertones", (sonó inmediatamente después de que la BBC comunicara su muerte y el día de su funeral)dentro de sus preferencias musicales sobresaldría ese punk un tanto melódico y con ramalazos pop que a mí también tanto me gusta.

Grupos como los Undertones, Los Stiff Little Fingers, The Tom Robinsosn Band, The Vibrators, The Only One's o incluso los mucho más conocidos The Clash, The Jam, Sex Pistols o Ramones son también nombres que él conocía perfectamente y sin embargo completamente desconocidos para la gente con la que trato habitualmente.

Lo que me lleva a pensar en el concepto de "cercanía" y lo poco que tiene que ver con la localización geográfica o espacio temporal. Pensadlo vosotros también. ¿Con quién os podéis sentir más acompañados o más cercanos o más identificados?

El caso es que este buen hombre antes de morir de un ataque al corazón en Cuzco dejó para la posteridad miles y miles de las denominadas Peels Sessions, que no eran ni más ni menos que una especie de entrevistas musicales con los más grandes de entre los grandes de la escena musical británica y mundial. Se grababan 4 canciones y se intercalaban durante la entrevista que el locutor le hacía a los invitados en cuestión.

Hoy, de seguir vivo, cumpliría 71 años. Vamos, no es que yo tenga un memorión y esté al tanto de estas cosicas, lo que pasa es que todas las mañanas escucho la radio y los chicos de RNE 3 me lo han recordado.

Total, que en su recuerdo ahí va, como no podía ser de otra manera, "Teenage kids"

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Pacto?

-Oye tío, ¿A tí te han atracado alguna vez?

-¿A mí?, Claro, varias. Yo era bastante pardillo de pequeño.

-¿Te acuerdas de a primera vez?

-Pues la verdad es que sí, debe de ser como lo de follar, que siempre te acuerdas de la primera, y si has follado poco te acuerdas de todas. Yo me acuerdo de todas las tías con las que he follado por que me sobran los dedos de una mano para contarlas, y también me acuerdo de todas las veces que me han atracado.

-A mí nunca me han atracado.

-Pero, ¿Quién coño te va a atracar a tí con la pinta qué tienes? De todas maneras lo podemos intentar, si quieres perder tú "virginidad" podemos ir para "las 3000", está lejos y allí nadie te conoce te pones unas gafitas y una camisa y te das una vueltecita por los callejones oscuros con la cartera bien a la vista y cargadita.

-No, creo que paso. Además, sí que me conocen. Lo único que puede pasar es que me toquen los cojones y le meta un par de ostias a algún pardillo que no tiene culpa de nada, ya sabes como son mis prontos.

-Que poco aventurero coño, deberías tomártelo como una experiencia, para ver lo que se siente.

-Deja, deja. ¿Y como fué tú primera vez?

-¿Lo de follar o lo de robarme?

-Lo del atraco gilipollas.

-Iba camino de la piscina municipal y un quinqui de más o menos mi edad me quitó las zapatillas. Yo era tan pardillo que ni siquiera tuvo que enseñarme ni navaja ni nada. Luego la poli me montó en un coche nos dimos una vuelta por el barrio y lo encontraron en una casa de acogida que gestionaba el cura de la parroquia. Me devolvieron las zapatillas y la última imagen que tengo es del chavalín con la cabeza gacha andando hacia la iglesia con el cura detrás dándole collejas.

-¿Y te acuerdas de las demás veces?

-Sí, supongo. Cuarenta duros que me quitó un gitano mudo mientras esperaba a un colega en su portal. Tenía 10 años. Siete libras que se llevó un yonki que "pedía" en la puerta de Avenida de América, en Madrid, a los que iban a Jacara y las discotecas de los alrrededores, otra vez en el mismo sitio, pero con otra gente. Esto sería con 16 ó 17 tacos. Un intento frustado por mi velocidad piernil en Malasaña, con unos 18 ó 19. Y la más graciosa una vez que un colega y yo estábamos con una moña de mil pares de cojones meando en una tapia. Vinieron dos yonkis y nos empezaron a vacilar para ver si nos podían primero pedir y luego quitar algo. El caso es que con la moña que llevabámos al final les acabamos vacilando nosotros a ellos y salieron por piernas. Esto fué aquí en el parque de "La Esperanza", ya tendría unos 20 y tantos.

-Y así ultimamente nada, veo. Además las últimas no se consumeron y de las primeras o te lo devolvieron o lo que te quitaron era una mierda.

- Consumaron, se dice consumaron. Sí, supongo que dentro de lo que cabe he tenido suerte en ese aspecto.

- Vale, pues dame ese Sandoz de 400 euros tan mono que llevas, el iphone, la cartera y la medalla de oro.

- ¡¡¡¡¿Que?!!!!

- Bueno, la medalla de oro te la puedes quedar, que sé que es de cuando naciste y tampoco quiero putearte.

- ¿Tu estas flipando por algo que te has metido antes de fumarte el porro que acbamos de tirar o es que has perdido el juicio?

- (Sacando una pistola) ¡¡¡Que me des todo lo que te he pedido amablemente si no quieres que te lo pida de otra manera!!!

- Sé quién eres y donde vives gilipollas, pero tú flipas...

Lo último que recuerdo es como levantaba la pistola y luego un fundido en negro. Me desperté en urgencias. Traumatismo craneal y todo lo que me "pidió" había efectivamente cambiado de manos. Puse la denuncia, pero el tipo había desaparecido. No sé qué es lo que pasó. Era un camello asentado y con familia, respetado en el barrio, que siempre iba a lo suyo y no se metía en líos. La policía no le encontró. Se había volatilizado. Ni su mujer sabía dónde estaba, no es que me lo dijese la policía, a ellos aunque lo supiese no les iba a decir nada. Fuí a verla y la pobre no sabía nada. Y tenía tres críos, se iría a vivir con sus padres y dejaría la casa.
Dos años después me llegó a casa una carta con 1000 euros y una nota mal escrita "Lo ziento tio". Todo un puto misterio.

jueves, 26 de agosto de 2010

Imagen

Tres tipos hablando entre susurros. Una habitación a oscuras con la ventana abierta. Un tipo agachado preparando líneas y nevaditos en una pequeña mesa. Los otros dos haciendo sendos canutos y yo mirando y aguantando la pota apretando la mandíbula.
Un walkman encima de la cama conectado a unos pequeños auriculares de oídos por los que, como podían escuchaban música.

Esa noche yo me había gastado el sueldo de todo el mes en gramos. Mi otro colega también. Los dos seguíamos de marcha gracias a los ahorros del tercero, y claro le hubíeramos seguido hasta el infierno.

En la sala donde estábamos antes hacía tanto calor que la blanca estaba mojada y cada medio gramo nos lo metíamos en tres rayas, a Carlos se le ocurrió hacerle una visita a su colega "El sucio" que no me acuerdo por qué, pero no podía salir de casa.
Y claro le seguimos.

Y allí estábamos los 4, en su habitación, perdiendo la cuenta de los gramos que nos metíamos, con su madre y su hermana durmiendo al otro lado de la casa, con las luces apagadas para que con la ventana abierta no nos viesen los vecinos, hablando a susurros, escuchando música con auriculares de oídos y mirando en la cara de los demás el espejo de la nuestra.

Una puta locura que no había terminado todavía.

Fuímos a por más, y metí la pata hasta la médula. Hablando y pillándole a uno de los tíos más chungos de esta puta pequeña ciudad le cuento que estámos en la cas de "El sucio" y resulta que la razón de que "El sucio" no pudiese salir de su casa es por que tenía una considerable peya con este personaje.

La cosa se puso un poco complicada. Al final salímos de allí pero con un ultimatum para nuestro "compañero", o pagaba o como le pillasen romperle las piernas sería lo menos que le harían.

Cuando la hermana y la madre de "El sucio" se levantaron a desayunar nosotros salimos poniendo cara de póker y dando los buenos días de la manera más educada y contenida posible.

No se nos ocurrió nada mejor que ir a por los trastos para ir a poner la red y cazar pajaritos.

Cuando ya estaba todo montado nos fumamos un par de porros, nos metimos un par de rayas y en esto apareció el guardia rural y nos echó.
A mi compi se le corto tanto el rollo que se fué a su casa y me dejó lo poco que había sobrado.

Yo me fuí a despertar a otro del pueblo, le monté en la moto y nos fuímos a una torre de vigilancia de incendios en medio de la nada a meternos rayas a 15 metros de altura.

En ese momento tuve otra imagen.

lunes, 9 de agosto de 2010

vacaciones II

La huída de Rafa a unas segundas vacaciones dentro de sus vacaciones puede resumirse en esta frase. "Por favor hijo sácame de aquí" Grabado a fuego en su mente son los 30 segundos que una y otra vez vienen a despertarle de madrugada. La frase en cuestión fué pronunciada por su abuela, dos días después de que la tuviésen que internar en una residencia ya que tiene Alzheimer y hace tiempo que no puede vivir sola, sus hermanas son demasiado mayores, su hija está enferma y ni Rafa, ni nadie de la familía reune las condiciones para cuidarla prácticamente las 24 horas del día.
La huída de Rafa también encontró una noche de parranda con amigos, un día de resaca con sus hijos, algunas tardes de playa, la piscina de plástico y una cerveza de despedida a la hora "0" del día "D" en "The Mosquito Club" mientras veía una surrealista obra de teatro rodeado de hamacas y sillas en medio de la playa y los aliados desembarcaban al otro lado de las alambradas.
Menos mal que las vacaciones de Rafa no han terminado y menos mal que en las vacaciones de Rafa, el día que estaba debajo de aquel árbol, echando un sueñecito para recuperarse un poco antes de ir a por sus hijos, ese día. Ese día ellos bajaron a buscarle. Ese día le dijeron que no se preocupase, que todo iba a salir bien, y se lo llevaron en volandas y le enseñaron prados que parecían jardines y jardines que parecían prados, y manzanas y paraguas en días de sol, y la sonrisa de un niño, y aprendió por fin a contar el tiempo, y le enseñaron también a guardar el aire y a ponerle capas de oro y añil a los sueños. Y no estaba solo, Rafa se había encontrado y hablaban sin parar. Menos mal que ese día vinieron a por él, menos mal que luego lo dejaron donde estaba.

viernes, 6 de agosto de 2010

Vacaciones I

No sabía exactamente por qué había accedido a ir una semana de vacaciones a casa de su padre. Supongo que llevaba tiempo sin verle. Había estado varias veces en Madrid y el hecho de no haberle ido a visitar dejaba en su conciencia una pequeña manchita de culpa. A eso hay que añadirle que su padre llevaba ya más de un año sin ver a sus nietos y al mayor le molaba mucho ir a casa de su abuelo y ver al caballo y todos los perros que tenía. Supongo que todo esto le hacía olvidar que su padre nunca le llamaba. Que tampoco llamaba para felicitar a sus nietos por su cumpleaños, y que tampoco hacía nada por ir a verles. Había conocido a su padre muy tarde, con 30 años. Al principio los viajes de visita de uno y otro lado eran relativamente frecuentes, incluso el abuelo hacía el esfuerzo de coger el avión para ir a los cumpleaños de los niños y accedía a soportar a su cuñada con tal de ir a la casa de veraneo de su hermano y que todos nos pudiésemos ver. Sin embargo en el último cumple del mayor llamó un día después para decirle que le comprara lo que quisiera y que luego se lo pagaba.
Y con todo ahí estaba él. En casa de su padre, con sus hijos bañándose en una piscina de plástico que había comprado en el Alcampo y completamente solos en una jaula de oro.
Si vives en una casa pequeña es muy difícil esconderse. Tus anfitriones tienen por cojones que estar pendientes de ti. Es por eso que los pobres tienen fama de hospitalarios. Pero si vives en una casa como la del padre de Rafa es fácil que pasen los días sin casi contacto humano. A ello hay que añadirle la idiosincrasia de los ricos y el particular carácter de su familia paterna.
Rafa se levantaba a las 7 de la mañana. Para esa hora su padre ya se había ido. Remoloneaba un poco en la cama, en el ala sur, mientras sus hijos iban al salón a ver un rato la tele. A las 8 se levantaba y preparaba el desayuno para los tres. Pasaban toda la mañana haciendo tiempo entre la tele, los deberes, la piscina de plástico y los 43.000 mts cuadrados de la finca con su caballo y sus 10 perros. A eso de las 12 se levantaba la mujer de su padre, y como en esos días el servicio estaba de vacaciones se atareaba en prepararnos la comida. A la hora de la comida llegaba su padre. Comían juntos, pero como si comieran solos. Justo después de comer su viejo se iba a tomar una siesta, la mujer de este se ponía a recoger la cocina y cuando terminaba se subía una bandeja con su comida a la habitación y desaparecían de nuevo toda la tarde. Otra vez a matar el tiempo con los niños. A eso de las 7 de la tarde, del sótano, subía su hermanastro pequeño, pillaba otra bandeja con comida y se bajaba. Sólo salía a instancias de su sobrino mayor que le llamaba para jugar en el salón a la consola. A la hora de la cena, su padre ya ni aparecía, a lo mejor bajaba a por un plátano o un yogurt, el hermanastro hace tiempo que había desaparecido en el sótano, con tres salones y tres habitaciones, cocina y bodega, pero que sólo utilizaba para estarse las horas enteras jugando en el ordenador. El resto era el reino de sus gatos. La mujer de su padre les hacía un poco de compañía, pero tras recoger y haberse tomado tres o cuatro vinitos se solía subir a la planta alta. Metidos los niños en la cama y dormidos a Rafa lo único que le quedaba por hacer es ver series en su ordenador. Aproximadamente a las 12 su hermanastro se dejaba caer por su habitación para pedirle las llaves del Volvo. A veces le oía volver de madrugada. Con este panorama Rafa no tardó en hacer lo que sea con tal de no estar en esa casa. Visitas a los sitios donde vivía en Madrid para enseñárselo a sus hijos. Zoo, quedar con amigos para cenar o para tomar una cervecita (Gracias a Dios que el verano no se los había llevado a todos de Madrid).Se pudo pegar una juerga considerable un día que decidió dejar a dormir a los niños solos al cuidado de la mujer de su padre. Sólo rezaba por que no les pasase nada, ya que no confiaba en que la mujer de su padre y sus vinitos tuviesen mucha capacidad de reacción si algo sucedía.
En fin, que la semana que iba a pasar en Madrid al final se quedó en 5 días y una salida a la fuga hacia el sur huyendo de esa jaula de oro y de un tremendo aburrimiento.

lunes, 5 de julio de 2010

Papiroflexia

Papiroflexia:

SUSTANTIVO FEMENINO

Arte de realizar figuras doblando varias veces una hoja de papel.
((Manda cojones que sea un sustantivo femenino.)

El caso es que todos hacemos papiroflexia en nuestras vidas. Al nacer nos dan una hoja en blanco. Y todos creemos, cuando tenemos suficiente desarrollo cerebral para realizar pensamientos abstractos y suficiente curiosidad para leer y aprender, que esta hoja es para escribir nuestras vidas sobre ella. Pero no. Ese folio, ese papiro, es para ir doblándolo, construyendo nuestras vidas.
Cada decisión, cada giro de nuestras vidas, conscientemente o por puta suerte, es un doblez de ese papel. Al final, la figura que quede, será digna de ser admirada, o una puta mierda. Hay quién directamente arruga su folio y va derecho a la papelera o hay quién es capaz de sacarle a ese triste folio pájaros, barcos, caballos o el puto Titánic.
Yo llevo exactamente un año, tres meses y una semana atascado en el último doblez. Me costó tres años aproximadamente hacer ese puto doblez. Y ahora, estoy ahí. De pié, sin poder volver atrás, haciendo equilibrios para no caerme de esta arista de celulosa y sin saber como seguir hacia el otro lado sin resbalar. Je, ni siquiera puedo plantearme en seguir doblando nada. No hay plan, no hay más aristas, he llegado a creer que ni siquiera hay papel. Pero no, el papel, la arista, yo, y el puto papiro seguimos exactamente igual que hace un año, tres meses y una semana. Igual, pero distinto, claro, no hay aristas, pero empiezo a tener agujetas de aguantar el equilibrio.

miércoles, 16 de junio de 2010

Abril

Cada día es más fácil distinguir entre sueño y realidad, ahora que vuelvo a soñar, claro. Cada día, cuando cierro los ojos y me tumbo en mi cama sin sábanas noto como poco a poco mis pensamientos y deseos se van transformando en ensoñaciones, todavía moldeables por mi mente, y como luego, una vez dormido profundamente se hacen ingobernables y no quiero, ni puedo, hacer otra cosa que dejarme llevar.
Hoy, sin embargo, todo empezó de repente. Y todo fué muy rápido. Estaba en Huelva, en la cuesta del parque, andaba lentamente, con el sol cayendo pesadamente a mi espalda. Era un sueño en tiempo real, soñe cada paso que daba por esa cuesta hasta alcanzar el otro parque, el Alonso Sánchez y luego bajar hacia el hipercor. Al llegar a la puerta que daba desde la calle directamente a la sección de marroquineria giré, subí por unas escaleras que daban al típico parque que hay entre un bloque de edificios y al que parece que todos los portales de las casas se asoman curiosos. Allí había unos cuantos chicos. Era raro por que iban vestidos de Góticos, o Siniestros o como les quieras llamar, y por aquella época en Huelva no había de esos. Bueno y si los había no eran tantos.
El caso es que me acerqué como si hubiese quedado con ellos. Y, efectivamente, me conocían y me saludaron todo lo efusivamente que te puede saludar un gótico, piquito en la boca incluido.
Ellos querian algo que yo tenía y yo quería el dinero que asomaba en sus carteras, fácil, rápido y limpio. Una de las chicas me preguntó que si nos veríamos por la noche y yo le contesté que si seguía vivo y me buscaba posiblemente me encontraría.
Al darme la vuelta apareció la policia. Desaparecer es lento para explicar con una palabra lo que hicieron los Góticos. Y de pronto me ví corriendo entre las columnas de los soportales en zig zag y dando todas las vueltas, saltos entre las macetas y requiebros que podía para que los dos nacionales que me perseguian no diesen buena cuenta de mí. Al final bajé por las escaleras que había subido y al llegar a la calle giré bruscamente y medio resbalando me metí en el hipercor. Aquí las imagenes pasaban por mi retina como cuando le bajas la velocidad de obturación a una cámara y las luces se convierten líneas de color.
De vez en cuando miraba hacia atrás. sabía que algo me perseguía pero no sabía el qué, simplemente que tenía que correr. El pecho me quemaba y los dientes me dolían respirar. No sé si os ha pasado esto alguna vez, pero a mí cuando corro mucho, aparte de ahogarme me duelen las encías.
En una de las veces que heché la vista atrás ví lo que me perseguía. Joder, era un autobus de esos de dos plantas de Londres. Rojo como el demonio, arrasando todo lo que se le ponía por delante y avanzando inexorablemente por los pasillos llenos de pantalones vaqueros, jerseys y sudaderas nike.
Decidí subir por las primeras escaleras mecánicas que viese para despistarlo. Al subir por las escaleras me dí cuenta de que mis piernas eran de chica. Llevaba un vestido blanco con estampado de pequeñas florecitas rojas a la altura del muslo. Cuando llegué arriba giré la vista, me miré en el espejo y lo que ví fué una tía tremenda de buena.
Antes de que pudiera siquiera sorprenderme de eso, me desperté. Joder lo primero que hubiera hecho si me pasase de verdad es tocarme las tetas, pero no me dió ni tiempo.
El caso es que ya despierto, en mi cama, sudando como un pollo de corral en Agosto, me dí cuenta de que ya había soñado exactamente lo mismo con 19 años, cuando vivía en Huelva. Aquella vez creí que me había vuelto loco, y escribí una poesía. Hoy tengo la confirmación de que estoy loco, pero no tengo boli para poder escribir nada. Sólo puedo esperar a dormirme otra vez, intentar no darle demasiadas vueltas y seguir portándome bien para que me dejen salir cuanto antes.
Recuerdo la poesía palabra por palabra, es curioso.
Un estampado de flores
con fondo blanco
vuela y se transforma
en un vaporoso
conjunto de Abril.
Se contonea sobre largos
tacones rojos.
Abril huye asustado
de un, también, rojo símbolo londines
que a través de las calles
de El Corte Inglés
intenta, por sabe Dios qué,
engullir y arrollar
todo lo que
enfocan sus grandes
y amarillos iris.
Cuando logro
ver la cara de Abril
y reconozco la fina
línea de mis labios,
es cuando despierto
y me doy cuenta
de que, verdaderamente,
estoy loco.

Ya lo sé, es una mierda de poesía, pero lo mío es la prosa y además lo parí con 19 tacos. Además, que más da lo que escriba un pobre loco.

lunes, 31 de mayo de 2010

Cosi dos

- Buenos días.
- Hola, buenos días.
(.....)
- Perdone, ¿Quiere algo?
- Pues sí.
- Bien, y ¿Qué quiere?
- Hombre, pues no nos conocemos mucho, pero seguramente acabe sonsacándome.
- (Joder, que siempre me tienen que tocar a mí todos los locos)
- ¿Decía?
- No, nada, que..., mire señor, ahora mismo no mas clientes, pero tampoco es plan de andar perdiendo el tiempo, que tengo muchas otras cosas que hacer...
- ¿Qué más tiene que hacer?
- Lo que sea, pero el caso es que estoy muy ocupada y...
- Ya lo que pasa es que me pregunta que qué es lo que quiero, yo me confío, estoy a punto de explicárselo y ahora no quiere saber nada de mí.
- (Dios, dame paciencia) Bueno, caballero, ¿Qué es lo que desea?
- No perder el tiempo.
- Hombre, igual que yo, a ver si avanzamos un poco.
- Si.
(.....)
- Caballero, ahora es cuando ud me cuenta qué es lo que quiere.
- Ya se lo he dicho, no perder el tiempo.
- A ver. Esto es una empresa que se dedica a bordados, cosidos industriales, reparación de velas, tapicería..., no sé todo lo que tenga que ver con aguja e hilo. ¿Dónde se ha perdido?
- No, yo no me he perdido, lo que quiero es no volver a perder el tiempo, sobre todo ahora que ya lo he encontrado.
- ¿Y en qué le podemos ayudar nosotros?
- Había pensado en cosérmelo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Como anillo al dedo

Ostias macho, como anillo al dedo me viene esta canción. Un poco más fuerte de lo que siento, en general, pero bueno. Eso sí, hay una para la que lo clava.

martes, 25 de mayo de 2010

Momentos estelares

Momentos estelares.
-¿Qué?
- Momentos estelares tío. Piensa por un momento en las situaciones más estrambóticas, graciosas o vergonzantes que hayas vivido y haz una lista.
- Jajaja, no habría suficiente papel en el mundo para escribirlas.
- Ya, pues piensa una.
- A ver. Cuando tiré a Jordi a la marisma de detrás del colegio.
- Esa no me la sé.
- Es la primera que me ha venido a la cabeza. ¿Te acuerdas de Jordi?
- Sí, el tipo ese alto y fuerte que vivía en el pueblo de tú abuela.
- Efectivamente. Casi no salía con nosotros. Un buen chico. Gracioso, pero era algo mayor. De la peña de los hermanos mayores, por decirlo de alguna manera.
- ¿Y le tiraste a la marisma?
- Sí. Eran las fiestas de San Pedro, el patrón del pueblo. Llevábamos una cogorza de escándalo. Ya era muy tarde y las atracciones y los bares habían cerrado. Nos fuimos a ese campo con eucaliptos detrás del colegio. Justo al lado del caño que daba a la marisma. Era dónde fumábamos porros y nos poníamos de farla a salvo de las miradas indiscretas de los viejos del lugar.
Nos habíamos llevado unas cuantas botellas, hielo, vasos de plástico, el típico botellón. Todos estábamos bastante cocidos y muy emporrados. Total que en un momento dado nos pusimos a hacer el gilipollas, ya sabes a jugar a peleillas.
En una de estas Jordi me estaba cogiendo desde atrás. Intentaba tirarme al suelo con una especie de llave de lucha o algo así. El caso es que no sé de dónde pero saqué la suficiente fuerza para estirarme hacia atrás y empujarle. La idea era tirarle al suelo para que por acto reflejo me soltase al intentar poner las manos hacia atrás.
- ¿Y?
- Lo conseguí. Pero con tan mala suerte, pare él, que caímos juntos de espaldas en todo el caño de la marisma. Yo fui muy rápido y entre que caí encima de él y que me levanté como un rayo no me manché. Pero él salió de allí todo empercudío de barro negro y apestoso de la marisma. Jajajaja, cada vez que me acuerdo me parto la polla.
- ¿Y no te mató?
- No, se levantó hecho un basilisco. Al parecer llevaba puesto un abrigo nuevo que le había regalado por su cumple la novia hace unos días. El abrigo me parece que quedó inservible. Tuve que salir de allí corriendo. Empezó a tirarme piedras por que de la borrachera que tenía no se debía atrever a salir corriendo detrás de mí. El resto de la gente no sabía si partirse la polla o si darle el pésame por el abrigo. Me fui a casa a dormirla y nunca más volví a cruzarme con él. Cada vez que lo veía por el pueblo me cruzaba de acera por si acaso. Lo más gracioso es que creo que éramos primos segundos o terceros o algo así. Bueno, eso no fué lo más gracioso, lo más gracioso fue la cara que puso, tío, recordar la cara que tenía allí tirado a todo lo largo que ra dentro del barro negro de la marisma, jajajaja, no puedo, es que me parto, jajaja.
- ¡Qué hijoputa!
- Ya, ¿Y lo que me estoy riendo que? ¿Y tú?
- Yo. No sé así a bote pronto no se me ocurre nada.
- Venga...
- La noche del submarino.
- ¿Que noche?
- ¿Te acuerdas de Antonio, mi colega de Madrid?
- Sí.
- Bien, pues durante una época tenía la costumbre de subir a Madrid a visitarle y nos corríamos una juergas de escándalo. El caso es que en una de estas salimos por Malasaña, como siempre, pero acabamos por algún bar de punkis de Chueca, que por aquel entonces era un sitio gay, pero también había más cosas.
- Vamos bien.
- Y acabaremos peor. Total que a los punkies les pillamos unas pastillacas que por el color amarronado que tenian debían ser puro caballo, pero nos dió igual y nos las jamamos. Tal y como pensabamos eran puro caballo. Yo no me sentía el cuerpo. Iba de un lado a otro como flotando y me dió por tirarle los tejos a una tía. Incluso me puse sus botas de tacón alto y ella mis militares. Discretamente mi colega me dijo que era la novia de un tío que estaba en el talego por asesinato, pendiente de juicio y dejé de hacer el gilipollas, no fuese a buscarme un lío. Total que al final los supervivientes de la fiesta acabamos en mi coche. Antonio, una tía que salía de vez en cuando con nosotros y yo, conduciendo el coche de mi vieja. A 120 por Príncipe de Vergara, la otra gritando que nos íbamos a matar y mi colega diciéndole - " Pero no grites tía, no ves que le da igual?" Todo esto yo lo escuchaba como de lejos y en cámara lenta y de lo único que era consciente era de mi cara, el resto de mi cuerpo no existía.
- Y te la pegaste.
- No, que va, si nos la pegamos nos matamos. Pero justo en el cambio de sentido de debajo del escalestrix de Avenida de América apareció el morro de un BMW blanco, que no sé de dónde saqué reflejos para evitarlo. Lo único que sé es que pegué dos volantazos y pasé rozando el BMW y los coches aparcados de la acera contraria. Acabamos en el parque de Berlín haciendo un submarino en mi coche. Tuve que salirme y joder el submarino por que potaba. Al día siguiente el portón trasero estaba superabollado. Antonio me dijo que era por que el coche no cabía dónde lo aparqué por que había una señal y un árbol, pero que por mis cojones lo metí.
- Es más graciosa mi historia.
- Si.
- Toma.
- Te los has quincao hijodeputa.
- Y yo que culpa tengo, si no dejabas de hablar.

martes, 18 de mayo de 2010

Dreams

Estoy hasta los cojones del CSI Las Vegas este de las narices. La verdad es que estoy reventado, no sé qué estoy haciendo levantado con lo temprano que me tengo que levantar mañana. Uf!, pero si ya es la una de la mañana. Me voy a la cama, a tomar por culo.
Ummm, que agustico se está en la cama, no sé por qué cojones me acuesto tan tarde si aquí se está en el Nirvana. Si lo mejor que se puede hacer en la vida se hace en la cama. Bueno, de hecho en la cama todo se puede hacer mejor y más agustico que en ninguna otra parte. Bueno, soldar una viga no, pero todo lo demás sí.
(……)
- Riiiing, riiiing, riiiing, riiiing, riiiing, riiiing, riiiing.
Pero… ummm uah, ¿Qué cojones….?
- ¿Si? (Cogiendo el teléfono)
- Dani, cariño. ¿Puedes venir? Tengo un problema muy gordo y no sé que hacer
- ¿Qué pasa Mami ( La llamo Mami, pero es mi abuela)
- La ventana de la cocina, está destrozada, no sé que ha pasado, pero está lloviendo muchísimo y me está entrando toda el agua en la casa.
- Eeeh, vale, vale, ahora mismo voy ahora mismo, no te preocupes.

Llego corriendo y alterado, me falta el aliento. Al entrar por la puerta de la cocina del patio de mi abuela noto algo raro, no sé exactamente el qué, y cuando estoy intentando analizarlo aparece mi abuela por la puerta que da desde la cocina al patio, me coge la mano y me arrastra a la cocina. Al llegar a la ventana me mira y empieza a hablarme atropelladamente. Yo sólo veo por un instante el marco de madera verde carruaje de la ventana destrozado y mil astillas encima del poyete e inmediatamente me fijo en la cara de mi abuela. Muy delgada, extremadamente delgada, con una mirada de loca que si no fuera por que es mi abuela daría miedo y entonces, en ese mismo momento empiezo a observar y a pensar y a darme cuenta de que me he ido a la cama a la una de la mañana, y que hace sol, y que no llueve ni entra agua en la cocina de mi abuela, y de que yo vivo en Palma de Mallorca y mi abuela en Huelva, pero por unos instantes, aún empezando a comprender todo esto, las imágenes me siguen pareciendo tremendamente reales todavía, y poco a poco todo se va desvaneciendo mientras abro los ojos y descubro la oscuridad amarilleada por las farolas de la calle que hay en mi habitación.
Noto que tengo la boca seca y que me palpita con fuerza el corazón. Me levanto, miro el reloj, son las dos y cuarto, bebo agua y, creo, que me vuelvo a dormir. ¿O quizás el sueño era que estaba durmiendo en la cama? LOS SUEÑOS SON TAN REALES, tan, tan reales…De verdad. Y la realidad es tan confusa que a veces tengo miedo de no distinguir los unos de los otros.

jueves, 13 de mayo de 2010

Tic, Tac.

- Buenos días. ¿Qué desea?
- ¿La paz en el mundo?
- Ya, claro, y que nadie pase hambre, pero me refería a que puedo hacer yo por usted.
- Pues no lo sé. ¿Qué puede hacer usted por mí?
- Pues, tal y como puede observar, esto es una relojería. Vendo relojes, le puedo asesorar en la compra de un reloj, también tenemos un taller de reparación, cambiamos pilas, no sé, lo típico en una relojería. ¿Necesita un reloj nuevo o arreglar uno estropeado?
- ¿Reloj? Eso mide el tiempo, ¿No?
- Pues sí, Horas, minutos y segundos, y algunos tienen calendario y por tanto también pueden dar el día y hasta el mes. Y con cronometro podemos llegar, dependiendo de su precisión hasta las milésimas de segundo. Esto va a ser divertido, lo veo venir.
- Si, puede que UD me pueda ayudar. Tengo un problema con el tiempo. Se me ha roto.
- Bien, se le ha roto el reloj. ¿Qué modelo es?
- ¿Reloj? No, yo no tengo reloj.
- Ehhhhhh…
- Lo que se me roto es el tiempo.
- Pues nosotros no arreglamos el tiempo, el tiempo no se puede arreglar, simplemente pasa y pasa y lo único que podemos hacer es observar y contarlo. Para eso tenemos los relojes para contar el tiempo.
- ¿Pero no se han dado cuenta Uds. de que el tiempo se ha roto?
- ¿Cómo que se ha roto el tiempo?
- Sí, ya verá, escuche.
……………………
-¿El qué?
- Escuche, escuche.
……………………..
- Yo solo escucho los tic tac de los relojes de la tienda.
- Precisamente, no se ha fijado que no van al compás. El tiempo se roto.